Es toda una institución, ya que es bastante antigua, nada menos que treinta y tantos años; pero por este local no parece pasar el tiempo y sigue estando de moda, tras una pequeña etapa de transición en los años ochenta y la última reforma del año 95. El ambiente es totalmente abierto y multiétnico, como era de esperar en la ciudad de la tolerancia; pero abunda la gente guapa, y la música, de las mejores del momento y todas ellas superbailables. También hay actuaciones, conferencias y espectáculos diversos. Eso sí, la entrada, siempre sin consumición, no es barata.
Lijnbaansgratch 234 (Ámsterdam)
Redacción Mujer
22/10/2009