Por fuera no parece muy espectacular, ya que conserva su arquitectura original, con un gran patio a la entrada; pero una vez se entra al interior todo cambia, pues su decoración es exquisita, llena de detalles cuidadísimos. Sobresale su inmensa biblioteca de la que puedes hacer uso. Las habitaciones, espaciosas y de un blanco inmaculado tienen terrazas con preciosas vistas y un mobiliario único. Los baños, con azulejería morisca, invitan a permanecer horas en los mismos. Si hace buen tiempo, puedes disfrutar de la pequeña piscina rodeada de jardín donde puedes desayunar. Todo un lujo.
Arcos de la Frontera
Redacción Mujer
25/11/2009