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Trabajo
El trabajo nocturno, un horario enfermizo
Muchos piensan que es una buena manera de obtener un salario más digno, sin embargo, está comprobado que afecta en la salud del individuo Trastorna los ritmos biológicos y perturba tanto los horarios laborales como los sociofamiliares.
El trabajo nocturno implica que seamos productivos en un horario en el que nuestro cuerpo pide a gritos descansar. Nuestro reloj circadiano (ritmo biológico de 24 horas) se trastoca causando problemas de salud a la mayoría de los trabajadores que se ven obligados a desempeñar su profesión por la noche.
Durante mucho tiempo se ha pensado que el empleado nocturno era capaz de invertir rápidamente sus biorritmos, es decir, su ritmo cardíaco, temperatura, digestión, secreciones, apetito, etcétera, para hacer coincidir esta actividad con el oficio noctámbulo. Sin embargo, ahora se sabe que no es así, trabajar por la noche de manera prolongada provoca una atenuación de la amplitud de nuestros ritmos. Por ejemplo, es incapaz de adaptarse a este nuevo horario tanto la secreción de jugos gástricos como la temperatura.
Uno de los primeros problemas con el que se encuentra el trabajador nocturno en relación a su salud es la falta de sueño. Y es que no basta con trabajar duramente por la noche para por la mañana caer rendido en la cama. La razón es que la luz del día envía una señal al organismo y refuerza la tendencia natural de nuestro reloj biológico para despertarnos. Si a esto hay que añadir todo lo vinculado a la actividad diurna en la sociedad como el timbre del teléfono, las bocinas del tráfico, los niños y demás, se hace casi milagroso concebir el sueño.
Como promedio, se estima que los individuos que trabajan por la noche suelen dormir entre una y dos horas menos que un empleado diurno. Además, su cansancio se ve acentuado por el hecho de trabajar cuando el cuerpo está en período de desactivación lo que reclama un mayor esfuerzo para realizar las tareas.
A pesar de las demostraciones con las que se cuenta, incoherentemente, la frecuencia de estos horarios cada vez está aumentando más en los países occidentales y la única explicación es que las empresas buscan como meta elevar al máximo sus ganancias.
El trabajo por turnos
Una de las dificultades que se plantean con más frecuencia en los trabajadores por turnos (aquellos comprendidos en un horario fuera del habitual) es la diferencia con el tiempo social y familiar disponible. Los trabajadores que se dedican a su empleo por la noche y duermen durante el día tienen muchos problemas para encontrar tiempo libre y poder dedicárselo a la familia. Además, las horas ociosas suelen ser de menor calidad ya que estas personas se encuentran más irritadas.
Este tipo de labores también alteran las actividades de tipo colectivo, ya sean deportes, cultura, política, etcétera. Por este motivo, los empleados suelen ser menos sociales y, de hecho, no suelen tener muchos amigos lo que puede afectar psicológicamente a la hora de sentir una cierta marginalización por parte de la sociedad.
A pesar de estos factores, existen numerosas actividades que por necesidad deben realizarse en horario nocturno ya que en gran medida son indispensables para las personas. Hablamos de los servicios de urgencias, policía, fundiciones, etcétera. Se tendrá que plantear entonces una mejor forma de organizar la responsabilidad nocturna para que repercuta lo menos posible en la salud del trabajador.
Mejorar la calidad del trabajador nocturno
Para empezar debe ser una opción personal y no tratarse de una obligación. Se debe descansar por lo menos unas 6 o 7 horas diarias, incluso aunque no se duerma todo el tiempo. La organización para dormir en buenas condiciones es fundamental, hay que desenchufar el teléfono o conectar el contestador, oscurecer suficientemente la habitación, ponerse tapones en los oídos, etcétera.
Antes de comenzar el turno se debe tomar una comida caliente y, a ser posible, hacerlo todos los días a la misma hora. Una vez que se termine el trabajo no ingerir ninguna comida abundante antes de dormir.
Asimismo, es importante mantener relaciones sociales, es decir, intentar adaptar el tiempo al de su familia, hacer una comida con los allegados y mantener contacto con otros trabajadores nocturnos durante el tiempo libre.
En definitiva, planificarse el tiempo para poder aprovechar cada día de la mejor manera y para que los efectos a largo plazo sean lo menos dañinos posibles.
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