En la zona de Huertas se esconde esta pequeña taberna. El ambiente es familiar y distendido. La clientela suelen ser grupos de amigos dando buena cuenta del ribeiro y el albariño... El ambiente es cálido y está lleno de detalles con encanto. Por ejemplo, la carta es de madera y tiene forma de paleta de pintor. Lo mejor. Lo que hay escrito en ella: arroz mariñeiro, raya encaldeirada, carne richada, empanada gallega, berberechos, mejillones, almejas y los imprescindibles pimientos de Padrón, unos pican y otros non. Imperdonable no pedir el pulpo a feira con cachelos. Y el vino blanco te lo servirán en su correspondiente pocillo. Lo dicho, gallego, cien por cien.
C/ Huertas 66 (Madrid)
Susana Ramos Almeida
26/10/2009