
18/01/2012 Un trabajador debe ocuparse tanto de su vida laboral como de su familia, pero la realidad dispone de muy pocas facilidades para practicar dichas tareas con comodidad y estimulación.

No es raro el caso en el que a una mujer trabajadora se le enferme su hijo, sobre todo si éste es aún demasiado pequeño. La poca flexibilidad empresarial en torno a estos temas conlleva a que la madre tenga que plantearse el dilema de si ocuparse de su hijo vendrá acompañado de la agria recompensa de un despido laboral.
Este y otros tantos, son la clase de conflictos que hay que evitar para que el trabajador no caiga en un estado de estrés y ansiedad constante. Y éste es también el objetivo del último estudio de IESE Business School, de la Universidad de Navarra, titulado «Ifrei 2002, Políticas familiarmente responsables».
Políticas flexibles
Según la profesora del centro, Nuria Chinchilla, el valor de la familia es crucial para el desarrollo de la persona, por lo que se debe evitar que éste quede obsoleto. Los europeos cada vez dedican más horas al trabajo, sin lograr por ello ser más productivos, y en detrimento, pasan menos tiempo con sus allegados. Como consecuencia, se provocan múltiples problemas en el seno familiar que luego se demuestran en el rendimiento laboral.
Esta exposición del IESE ha pretendido analizar qué tipo de estrategias llevan a cabo las empresas españolas para facilitar a los empleados la compatibilidad entre su vida personal y su trabajo. Para ello se realizó el envío de una encuesta a más de 2000 empresas de nuestro país cuyo resultado, a pesar de ciertos avances, no ha sido muy alentador. El análisis demuestra que sólo el siete por ciento de las empresas encuestadas son familiarmente responsables, por lo que es evidente que el camino que queda por recorrer es todavía demasiado largo.
¿Qué son las políticas flexibles de una empresa?
Esta investigación ha destacado cuatro tipos de políticas flexibles en un entorno de trabajo. En primer lugar se refieren a aquellas denominadas «de tiempo», la cual permite al empleado disponer de un horario flexible en función de sus necesidades y las de la familia.
Un ejemplo de esto son los populares días de permiso que en ocasiones pedimos a nuestros jefes (se suelen dar en un 67% de las empresas), o bien, cuando nos enfermamos y llamamos para avisar que no vamos a poder acudir a la oficina. Otros casos son la ausencia por emergencias familiares, tiempo libre para la formación, o bien, pedir una excedencia para cuidar a un familiar directo que está enfermo.
Los resultados ante este tipo de política revelan que solamente el 58,7 de las empresas garantiza el puesto de trabajo a sus empleados después de un permiso largo. Además se obtiene que, únicamente el 30,7 por ciento de las compañías tienen una política de sustitución añadida, es decir, si un trabajador falta durante un largo tiempo por una emergencia se contrata a otro de forma eventual para que así no recaiga más responsabilidades sobre el resto de la plantilla.
El segundo tipo de política cuya aplicación se ha probado en las entidades laborales ha sido la que responde al nombre de «beneficios sociales». Consiste en los seguros y otras ayudas materiales cuyo fin es proporcionar una ayuda al empleado para que la familia salga adelante. Este tipo de beneficios se suelen aplicar normalmente en las empresas españolas, concretamente, IESE deduce que en un 54,7 por ciento se ofrece algún seguro de vida a todos los trabajadores, en un 26,7 por ciento se aportan junto al contrato los cheques de comida, y un plan de jubilación se entrega en el 30 por ciento de las asociaciones.
La tercera estrategia para flexibilizar la vida laboral es la llamada política de «apoyo profesional», que consiste en dar asesoramiento y formación al empleado. Este tipo de ayuda incluye consejos legales, psicológicos, de carrera y de información a los expatriados. La práctica real es que sólo el 38,7 de las compañías lo cumplen.
Ayudas en los servicios
La última política, aunque es la menos desarrollada, últimamente se halla en alza ya que cada vez es más habitual verla aplicada en el entorno laboral. Se refiere a las ayudas en los servicios, por ejemplo, orientar a las madres trabajadoras acerca de las guarderías próximas a la empresa, informar sobre los restaurantes en la zona, los centros de deportes, etc.
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