
18/01/2012 Un estudio de la Universidad de Michigan en Estados Unidos ha revelado que las mujeres obesas sufren más desempleo que las que no sobrepasan su peso ideal.
Es cierto que las habilidades están al margen de nuestra apariencia física pero en un mundo dominado por la imagen los empresarios buscan al empleado «perfecto», no sólo por dentro sino también por fuera.
Cuando entras a trabajar en una empresa, para lo bueno y para lo malo, formas parte de ella prácticamente las veinticuatro horas del día, por eso los empresarios están buscando que sus trabajadores sean en todos los aspectos la imagen de la perfección. El problema que esto conlleva es que en la mayoría de los casos se una a este termino de perfección a cánones estéticos que se alejan de la realidad de la mayoría de los españoles. Y lo que es más preocupante, en muchos casos se ha llegado a discriminar gente por su aspecto, más allá de los kilos de más.
También en España
No nos tenemos que ir hasta Estados Unidos para encontrar casos de este tipo. Hace poco se encontraron unos currículum a la puerta de las oficinas de la cadena de supermercados Sánchez Romero. En ellos uno de los seleccionadores de personal hacía críticas de la imagen de muchos de los candidatos para trabajar en las tiendas. Y estas críticas hicieron que muchos aspirantes perfectamente cualificados se quedaran compuestos y sin empleo. Este hecho, perseguido por la justicia, demuestra que en nuestro país no estamos a salvo de las críticas hacía nuestra imagen.
Una buena imagen y con estilo no es algo que dependa de la talla. Lo importante es vestir siempre acorde a tu persona y al momento en el que te encuentres, manteniendo unas normas de higiene y siguiendo algunos consejos para no estar fuera de sitio con tu vestuario. Tienes que estar siempre segura de todas tus virtudes exteriores e interiores. Para ser una magnífica secretaria no es imprescindible tener una talla 38 de vaqueros.
Tenemos que tener en cuenta que es fundamental el cuidar nuestro aspecto personal.
No podemos presentarnos a trabajar en vaqueros si pertenecemos a una empresa que pide que sus empleados vayan con corbata.
Malos olores, malos augurios
Por lo cual, lo importante es analizar el puesto de trabajo que tenemos o al que queremos aspirar y de esta manera intentar adaptar nuestra imagen a los requerimientos de la empresa o producto.
Algo que no varía de empresa en empresa, ni en el resto de los ámbitos de la vida social de una persona, es los cuidados referidos a la higiene. Un seleccionador de personal relataba la historia de una vez que tenía que decidir entre dos candidatos para un puesto optó por uno de ellos porque el otro desprendía un olor a sudor que era insoportable. Por lo cual tenemos que estar seguros de ir siempre perfectamente limpios, peinados y con las uñas de las manos también limpias y recortadas.
Una de las pautas más importantes a seguir es, por encima de todo, tener mucha confianza en uno mismo. Una persona que está contenta consigo misma y sabe proyectarlo causa una sensación de seguridad muy importante a la hora de dar una imagen de cara a los demás.
Para finalizar algunos pequeños consejos de cómo vestir para acudir a la oficina o a una entrevista Lo primero es estar seguro del tipo de indumentaria que se lleva en la empresa a la que acudes. No es lo mismo un despacho de abogados que el lugar de trabajo de unos creativos de publicidad. Lo más importante es que debemos de estar seguras de que lo que llevamos es adecuado para la situación. No hay nada peor que sentirse fuera de lugar.
Fundamentalmente nunca lleves faldas demasiado cortas ni escotes demasiado pronunciados. Los tacones es mejor que también sean moderados.
En el apartado de maquillaje y peluquería es importante encontrar el punto medio: no hay que llevar tonos muy marcados pero si que se note que tienes un aspecto cuidado. Presta especial atención al cabello, porque un mal peinado o unas mechas sin retocar pueden dar al traste con cualquier esfuerzo por cuidar tu imagen. Básicamente para la mayoría de los trabajos es preferible utilizar una indumentaria lo más discreta posible, para que pase inadvertida y no llame la atención más de lo necesario
Vende tu imagen
Nos encontramos en una época en la que todo se vende y se compra, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Así que aprende a quererte y a saber vender tu imagen de gran profesional, más allá de lo que peses y midas. Y recuerda que por mucho que lo intentes nunca tienes una segunda oportunidad para dar una primera impresión.
Dirección original de este contenido:
http://mujer.orange.es/tu-espacio/trabajo/la-importancia-imagen-en-trabajo.html