Dos de cada tres jóvenes brasileños inició su vida sexual antes de cumplir 16 años, según un estudio realizado por la UNESCO y divulgado por el semanario "Istoé" en la edición de la revista que comenzó a circular.
De acuerdo con el estudio "Juventud, juventudes: lo que nos une y nos separa", que encuestó a 10.000 adolescentes con menos de 18 años en todo el país, un 66,5 por ciento de los entrevistados dijo que tuvo su primera relación sexual antes de cumplir los 16 años.
Un 16,1 por ciento de los encuestados aseguró que inició su vida sexual antes de cumplir 13 años. El estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que resultó en un trabajo de 470 páginas, fue coordinado por las sociólogas Miriam Abramovay y Mary García Castro. "Los números impresionan. Ellos (los adolescentes) comienzan la actividad sexual cada vez más temprano", según Abramavay.
El estudio mostró que la precocidad sexual es mayor entre las clase menos favorecidas. Mientras que un 16,8 por ciento de los adolescentes de menores recursos inicia su vida sexual antes de cumplir 13 años, ese porcentaje cae al 13,9 por ciento entre los de mayores recursos. Según el estudio, el 20,7 por ciento de los padres brasileños, es decir uno de cada cinco, permite que sus hijos adolescentes duerman en casa con sus respectivos compañeros.
Otro estudio, publicado hoy por el diario "Folha de Sao Paulo", indica que, pese a la prohibición, el 16,7 por ciento de las adolescentes en las ciudades de Río de Janeiro, Salvador y Porto Alegre, tres de las seis mayores urbes del país, ya practicaron un aborto. Según el estudio "Embarazo en la Adolescencia", realizado por la especialista Greice Menezes y que encuestó 4.634 jóvenes entre 18 y 24 años en las tres ciudades, el 16,7 por ciento de las jovencitas dijo haber abortado y un 45,9 por ciento de los jóvenes aseguró que sus novias ya interrumpieron un embarazo.
La encuesta mostró igualmente que un 29,3 por ciento de las jóvenes quedó embarazada antes de cumplir 20 años. De éstas, un 15,5 por ciento quiso abortar el primero de sus hijos y otro 11,12 por ciento intentó sin éxito interrumpir ese embarazo. El 20 por ciento de los hombres dijo que deseó que sus respectivas novias hubieran abortado la primera vez que quedaron embarazadas.
Las jóvenes con renta superior relataron cuatro veces más casos de aborto que las de menores recursos, en tanto que las de mayor nivel educativo contaron tres veces más relatos de aborto que las de baja escolaridad. Según Menezes, ello obedece a que las jóvenes de mayor renta tienen mayores posibilidades de acudir a las clínicas clandestinas.
La especialista explicó que la idea de que las adolescentes de menor renta son las que más practican abortos obedece a que las encuestas oficiales generalmente se refieren a jóvenes que tuvieron que acudir a médicos de hospitales públicos tras sufrir problemas con abortos mal realizados por personas no cualificadas.
Redacción Mujer
20/11/2009