Según el psiquiatra del Hospital Universitario de Salamanca Ángel Luis Montejo, para que una persona llegue a convertirse en un violador o en un pedófilo tiene que reunir dos condiciones: un alto deseo sexual, que puede estar determinado genéticamente, y un acceso fácil al sexo, algo que a día de hoy resulta fácil de conseguir desde la intimidad.
Con el desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación, cada vez son más las personas que practican cibersexo y "la mayor parte vincula sus impulsos sexuales a la red porque piensan que se protege su identidad", según Montejo.
"Cuanto más fácil se lo pongamos, más posibilidad de que haya delito sexual", ha insistido.
Montejo reconoce que es muy difícil encontrar en las consultas a una persona que confiese sufrir estos trastornos, los cuales pueden pertenecer a cualquier nivel económico y social.
Ha defendido la importancia de la prevención en este tipo de trastornos psiquiátricos, como puede ser la detección de conductas de riesgo en las consultas. Por ejemplo, "un deseo sexual excesivo, una frecuencia masturbatoria muy alta o una utilización extrema de la pornografía".
La prevalencia es siempre mayor en hombres, pues es muy infrecuente la pedofilia en mujeres debido a que la testosterona es el motor del comportamiento sexual y es más predominante en los varones.
Para Montejo, "el abordaje de la vida sexual es algo que se debería tener en consideración en todos los pacientes que acudan a consulta" y se debería tomar como "una exploración lógica y normal, igual que se exploran otros aspectos". EFE
Redacción Mujer
26/5/2008