Por otro lado, solucionan las necesidades físicas de forma generalizada sin tener en cuenta que muchos sujetos pueden resolverlas por sí mismo; de est forma se fomenta la dependencia, que les lleva a una menor actividad, peor salud, más baja autoestima y fallecimiento anticipado.
A este tipo de tratamiento se le denomina "infantilización", ya que tratan a los ancianos como si fueran niños programando todas sus actividades y dirigiendo casi todas sus conductas. Para los trabajadores es una comodidad, ya que los horarios programados se generalizan y no se tiene que prestar una atención individualizada a cada residente, pero atenta contra la dignidad e independencia de estos.
Las residencias adecuadas han de fomentar esta independencia, el autodesarrollo y autocuidado (valerse por uno mismo hasta donde se pueda), respetar la privacidad de sus residentes y tratar no sólo las necesidaes físicas, sino también las psicológicas. Todas estas características van a determinar que la última etapa de la vida de una persona sea digna o desolada, que tenga probabilidades de vivir más años o menos.
Redacción Mujer
11/1/2010