Mejora tu imagen este verano
Son hombres heterosexuales que exploran su lado femenino sin ningún tipo de miedo a perder su masculinidad. A pesar de que muchas personas los consideran homosexuales, la finalidad de este estilo es totalmente opuesta, lo que pretenden es seducir a la mujer y, la verdad, lo tiene bastante fácil.
Características principalesUn metrosexual entiende de cosméticos, de moda, de las últimas tendencias en belleza. Se les conoce por cuidar mucho su imagen: el cutis, la piel, el peso,
Son asiduos a los centros de belleza donde se tiñen el pelo, se hacen la manicura y la pedicura o se depilan. Todo lo que las mujeres llevan haciendo desde años.
Están entre los 25 y 40 años de edad, son guapos, elegantes y cuidadosos. Les encanta cocinar y le ponen mucha atención a la comida, las calorías, lo más sano... Son tiernos y cariñosos, pero también muy apasionados, se permiten llorar cuando es necesario y no les importa que les vean.
Uno de los puntos clave de un metrosexual es el vestuario. Su armario está repleto de complementos que combinan perfectamente con cada tipo de ropa que utilicen. Son conscientes de que el perfume es básico y saben potenciar al máximo sus virtudes físicas: unos ojos bonitos, unas piernas firmes o unos brazos musculosos.
Aspectos negativosLos hombres metrosexuales se están abriendo paso entre las clases dirigentes urbanas, son influyentes y sobresalientes en el poder. Por su alto estatus económico y social, y al estar tan interesados en su imagen, son un nuevo nicho de consumo, víctimas fáciles de la publicidad. Metrosexual es, ante todo, una creación publicitaria, comercial.
Son grandes consumidores que llevan siempre las últimas tendencias, produciendo millones de euros en ganancias para las empresas de moda y belleza, a diferencia de los hombres masculinos, austeros y modestos que no compran en exceso.
El metrosexual por excelencia
Su máximo representante es el futbolista inglés
David Beckham, quien pese a pintarse las uñas, teñirse el pelo -es hijo de una peluquera- y hasta posar para revistas gays, hace suspirar a las mujeres de medio mundo dejando «demasiado clara» su masculinidad. Pero hay otros muchos ejemplos de hombres metrosexuales como
Brad Pitt, George Clooney o Johnny Deep.
El diseñador
Jean-Paul Gaultier se ha apresurado a sumarse a la bienvenida del nuevo cliente, poniendo a la venta en París una serie masculina de maquillaje bajo el lema «borra tus prejuicios», al tiempo que
arman presentaba en Milán su adhesión a la corriente metrosexual con la chaqueta de lana Giorgio -forrada de organdí, más elaborada que el modelo de la última temporada, inspirado en Beckham- y camisas con gemelos para ocasiones especiales, en lugar de las tradicionales camisetas del modisto italiano.
Lo bueno es que no tienen complejos, no temen a los calificativos de «esas son cosas de mujeres» o las que dudan de su virilidad. Ellos, se supone, no temen explotar su parte femenina, al menos en lo que en apariencia física se refiere.
A pesar de todo, los metrosexuales llaman la atención por su elegancia y su belleza. Nadie lo puede negar.
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