Rituales de apareamiento descifrados

Rituales de apareamiento descifrados

18/12/2009 Cuando se trata de ligar para encontrar a la pareja perfecta ¿qué funciona? ¿El acercamiento directo, “Eh, no he podido evitar fijarme en tus bonitos ojos”? ¿Miradas sutiles? ¿Hacerse el duro?

Rituales de apareamiento descifrados

Incluso en la actualidad los humanos siguen estrategias de cortejo que son más antiguas que la orilla del río y que son usados en todo el reino animal, y, por eso, pasé con una amiga una noche recorriendo bares y cafés para ver lo que funciona (y lo que no) cuando se trata de mezclarse y de seguir la llamada del apareamiento. Seis horas, dos cafés y un (¿o fueron dos?) bares después descubrimos algunos datos interesantes. Acompáñanos en nuestra ronda; ¡y aprende!

Destino número 1: El clásico café para descubrir cómo se liga

Nuestra primera parada: Starbucks. Para mí, la mujer de verde está tomando un capuchino y charlando con unos amigos. Pero según mi amiga está sucediendo algo mucho más importante: la mujer de verde está de caza y ya ha elegido su presa: un hombre alto con una camisa de cuadros azules que está sentado junto a ella.

“¿Ves cómo su cuerpo está girado hacia él, en posición agachada, con las manos cerca de la cara cuando se ríe?” me susurra mi amiga mientras toma su café latte. Es la táctica del “ala rota”. Ella está enviando un sutil mensaje que dice ‘protégeme’. A los hombres les encanta eso.”

Las señales de atracción sexual se ponen en marcha siempre que estamos rodeados de gente. La danza del cortejo comienza con la forma de sentarse con tu capuchino o tu Coronita. La primera cosa que hacen todos los animales cuando intentan encontrar pareja es marcar su territorio. La gente que pone su portátil en la mesa o su abrigo y bolsas en la silla de al lado está intentando delimitar un perímetro para poder pasar al siguiente paso del cortejo: atraer la atención.

“¿Ves cómo aquel tío está revolviendo su bebida con todo el brazo?” señala mi amiga “Nunca se molestaría en hacer eso en casa.” En ese momento el chico estira su brazo haciendo un movimiento que mi amiga denomina “el golpe de pecho” para parecer lo más grande y fuerte posible. Casi todas las posturas para ligar se pueden dividir en dos grupos: los intentos para parecer grande y los intentos para parecer pequeño,” explica. Tradicionalmente, los hombres intentan parecer grandes o amenazantes, mientras que las mujeres intentan parecer pequeñas o agachadas. La dirección de los pies también puede desvelar un interés: las mujeres enamoradas tuercen los pies hacía dentro y los hombres los tuercen hacia fuera. Los pies nos pueden traicionar. La gente suele ser consciente de su cuerpo y de sus manos pero olvidan controlar sus pies.

Así que ¿cómo pasan los solteros de ser amenazantes o agachados al ataque? Para las mujeres, Helen sugerimos el ligue en cinco pasos. Miras a los ojos a alguien, ladeas la cabeza, levantas las cejas, miras para abajo y luego apartas la mirada, explica, añadiendo que a las mujeres se les dan mejor las relaciones sociales y por lo tanto son mejores a la hora de empezar la relación. Pero en algún momento, apunta, se debe producir un cambio: en otras palabras, el hombre tiene que tomar el relevo.

Destino número 2: Un café más estrafalario para asistir a la siguiente lección

Me voy con mi amiga a un bar de ambiente relajado. Aquí nos encontramos con más rituales de apareamiento: ¿Ves a esas dos chicas que están allí? Creo que quieren ligar, dice mi amiga señalando con su cabeza a dos veinteañeras vestidas de manera informal, con gorros de lana, que están sentadas en la esquina del café. No llevan ropa llamativa, sino que están empleando otra táctica. Están diciendo, ‘soy tan guay que no necesito demostrarlo,’

Mientras, cuatro hombres que están cerca no pueden evitar fijarse en las dos chicas, ninguno se atreve a romper el hielo y su desgana es comprensible: después de todo, ¿qué le puedes decir a una desconocida sin que suene cursi? Sugerimos que se usen preguntas (“Disculpa, ¿conoces algún sitio cercano para cenar?”) y cumplidos (“Esa bolsa para el portátil es preciosa. ¿Dónde la compraste?) ya que las dos requieren una respuesta y os llevarán al siguiente paso del cortejo: se llama ‘hablar de nada’ porque el contenido apenas es importante. Si alguien está interesado en ti seguirá la conversación.

Según se va calentando la conversación, aparece un comportamiento llamado “imitación”, para fortalecer la conexión. Cuando las parejas se imitan, beben café a la vez o cruzan las piernas al unísono, imitando sutilmente los movimientos. Es una forma muy efectiva de lograr la compenetración, ya que ayuda a que las ondas de vuestros cerebros se sincronicen.

Los solteros también deben estar atentos a los “gestos que demuestran intenciones”. En resumen, esto quiere decir que la otra persona te quiere tocar pero como no sabe si estás receptivo, se frota su propio brazo o pierna.

Vemos a una pareja que está en la esquina, intercambiándose cucharadas de tarta. Aquí tenemos más gestos de apareamiento. Para establecer un vínculo, las parejas se alimentan mutuamente (ofrecen un sorbo de su té o una porción de su comida). Los regalos de comida entre parejas se repiten en muchas especies de animales. Cuando un chimpancé macho le ofrece a la hembra un trozo de caña de azúcar, ella copula con él y después se come la caña de azúcar. Los humanos no van tan rápido, ¡pero todos sabemos que no existen las comidas gratuitas!

Aunque los hombres y las mujeres responden de forma similar a los gestos de apareamiento, hay un aspecto en el que difieren: el contacto visual. Vemos un hombre que ha movido su silla para sentarse junto a una mujer en lugar de frente a ella. Esto se debe a que los hombres intentan evitar el contacto cara a cara (les resulta incómodo, incluso invasivo). La explicación de esta conducta se encuentra en el origen de la humanidad, cuando los machos estaban obligados a enfrentarse con sus enemigos, mientras que se sentaban junto a sus amigos. Esto también explica por qué a los hombres les encanta sentarse en un bar con sus amigos para ver un partido de fútbol, mientras que a las mujeres les apasiona sentarse frente a sus parejas para cenar a la luz de las velas. Cuando las parejas discuten por este tipo de diferencias, están luchando contra millones de años de evolución. Los hombres y las mujeres son totalmente diferentes en muchos aspectos y esto no va a cambiar de hoy para mañana.

Destino número 3: Un bar lleno de gente un viernes por la noche para descubrir las reglas del cortejo

Decidimos ver cómo es la danza del cortejo en un ambiente más propicio para ligar (un bar llamado Peep). Según nos sentamos, mi amiga señala que, sin ninguna duda, la pareja que está sentada junto a nosotros está enamorada. Imitar los movimientos de su pareja o alimentarse mutuamente son algunos de los indicadores de que están viviendo una luna de miel. Pero aún falta mucho para que su danza del cortejo termine. Llegados a este punto, mantener a la persona que han conseguido o cuidarla es la prioridad y esta pareja es un claro ejemplo de este principio. Normalmente, el hombre ofrece a su pareja el sitio más próximo a la pared como para protegerla. Pero en este caso es ella la que está sentada frente a él, dando la espalda al resto del local, mientras él está sentando junto a la pared. La explicación podría esta en la ropa que lleva la chica.

¿La ropa en cuestión? Una camisola con un escote enorme que, si estuviera sentada hacia la gente, sería el centro de atención de todos los tíos de alrededor. Al vestirse así lo que está pidiendo es que su pareja la proteja, y quizá por eso el eligió el otro sitio: para que ella no llame tanto la atención.”

Estas demostraciones de dominio no son innecesarias, ni son exclusivas del Neandertal, como algunos opinan. Un estudio reciente demostró que un 60% de los hombres y un 53% de las mujeres admiten que practican la “caza furtiva”, es decir, robar parejas que ya están cogidas. Aunque es incómodo pensar que alguien a quien amamos puede ser atrapada tan fácilmente. La competición también nos empuja a ser más cariñosos, atentos y, en resumen, mejores parejas.

En realidad, si miramos a nuestro alrededor en el bar vemos que este principio se repite: una mujer con un top ajustado, vaqueros y zapatos de tacón está ligando con dos hombres. Les está dando la misma atención. Como ella todavía no ha decidido cuál de los dos le gusta, los dos se están esforzando. Nos fuimos a casa antes de poder descubrir cuál de los dos ganaba al final. Lo que me hace pensar: ¿El cortejo se reduce a ganadores y perdedores? ¿El juego del amor es tan despiadado? El juego del amor no es agradable, pero lo que está en juego es una apuesta muy fuerte. No hay nada tan importante. Y después de escuchar todos los detalles que me reveló mi amiga, creo que mi técnica está a la altura del exigente juego del amor.

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