Pareja



Lo que mi hijo adolescente me enseñó acerca de ligar

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Una madre soltera nos cuenta lo que aprendió sobre el amor tras observar las relaciones de su hijo.

Siempre pensé que cuando mi hijo de dieciséis años empezara a ligar podría sorprenderle con sabias palabras fruto de mis propias experiencias. Después de todo, yo le llevaba décadas de ventaja en cuanto a relaciones, especialmente desde que me divorcié y volví a lanzarme a la piscina de los ligues. Sin embargo, cuando el teléfono empezó a sonar más veces para Samuel que para mí me di cuenta de algo: mi hijo no necesitaba mis consejos para ligar. Y, puestos a pensar, quizá yo sí necesitaba los suyos. Así que, para ver qué podía aprender sobre ligues desde una perspectiva diferente observé (y, sí, ocasionalmente espié) a mi hijo y sus amigos. Y, ¿sabéis qué? Aprendí muchas cosas gracias a estudiar a estos jóvenes Romeos. Aquí lo tenéis.

Lección número 1 sobre el amor: haz algo divertido en una cita. Lo primero que noté es que Samuel no iba “a ligar” en el sentido tradicional; es decir, cañas y/o cena para conocer a fondo al “contrario”. Su idea de una cita era ir al centro comercial y dar una vuelta con una chica, de tienda en tienda. O él y su ligue montaban una partida en la bolera con otros amigos. A mí todo esto no me resultaba nada romántico. Pera, tras una cita con cena especialmente aburrida, decidí darle una oportunidad. “¿Y si vamos a echar una partida a la bolera?”, sugerí. Él aceptó… y lo pasamos bomba. La razón, simple y pura, es que los bolos (o el mini-golf o el zoo, o simplemente pasear por una tienda de electrónica jugando con los aparatos) es divertido. Y mientras yo había olvidado este punto en mi búsqueda de la perfecta cena romántica a la luz de las velas, mi hijo tenía razón: ligar tiene que ser divertido.

Lección número 2 sobre el amor: tira tu lista de lo-que-mi-ligue-tiene-que-tener. Cuando empecé a quedar después de mi divorcio, tenía (lo digo en serio) una lista de tres páginas y media de cualidades que mi futura pareja tenía que tener (entre 1,80 y 1,85 de estatura, empresario, cabeza llena de pelo, que quiera a su madre y no esté obsesionado con los deportes… entre otras muchas. Samuel, sin embargo, sólo pone dos condiciones: “Tiene que ser guapa e inteligente”, me dijo. ¡Eso explica que saliera con tantas chicas! No es que él no pusiera requisitos, sino que no tenía tantos como para descartar el 99 por ciento de los posibles ligues antes de conocerlos. Con el tiempo, he reducido los mi-ligue-tiene-que-tener a seis o siete cualidades y, como resultado, me he dado cuenta de que muchos de los hombres “imperfectos” que antes hubiera descartado, eran buenas opciones.

Lección número 3 sobre el amor: Cara a cara no es la única manera de ligar. Que mi hijo esté en casa tranquilamente no quiere decir que no esté trabajándose a un ligue. El beep-beep de entrada de mensajes del Messenger está sonando continuamente. Al principio, eso me parecía un poco ridículo. ¿No es mejor guardarse algo para decírselo a la chica en persona? Pero empecé a pensar que podía tener razón. En lugar de esperar a mi próxima cita cara a cara con un hombre empecé a mandar emails insinuantes y a comunicarme por el Messenger y recibí un montón de respuestas aduladoras. Con esto, le demostré a mi ligue que el que estuviera fuera de mi vista no quería decir que estuviera fuera de mi cabeza. Y eso nos permitió estrechar los lazos más rápidamente que si nos hubiéramos conformado con una cita semanal.

Lección número 4 sobre el amor: Dado que mi hijo no tiene más que 16 años, no tiene ninguna prisa por comprometerse con nadie. Y aunque con frecuencia me ha parecido que esto le impedía conocer en profundidad a alguna chica y llegar a quererla, me he dado cuenta de que, en realidad, es al contrario. Como no está obsesionado por el futuro de la relación, puede disfrutar del momento: ligando, jugando despreocupadamente, hablando de todo y de nada mientras toman el sol. Además, es menos precavido, capaz de decir abiertamente si la chica le gusta. Esta es una postura difícil de asumir por la gente de mi edad. A todos nos han hecho daño, todos tenemos pasado y a menudo estamos obsesionados con “seguir el juego” correctamente y esperar que nos lleve a una relación seria. Pero el camino hacia una relación seria no es una partida de ajedrez y no hay una “jugada maestra”. Samuel sabe que en el momento adecuado surgirá el amor. Es así de fácil. Puede parecer inocente e ingenuo pero creo que un poco de inocencia e ingenuidad son magníficas cualidades para tener a mano cuando estás buscando el amor, incluso a mi edad. Especialmente a mi edad.



Redacción Mujer
16/9/2009

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