¿Por qué soy tímido?
Si el profesor me rectifica un paso, me lo explica y me anima a seguir, mi falta de concentración hará que me sea más difícil entender el paso que me ha explicado, incluso aunque lo haga varias veces. Si soy demasiado tímido, puede que ni incluso le esté oyendo debido a los nervios. Esto me impedirá seguir con el problema. En este punto es cuando la gente sí puede pensar que no soy demasiado avispado/a. Todo por preocuparme de lo que ellos pensasen en un momento en el que he de concentrarme en mí. Lo que yo quería evitar (que la gente me mirase y pensase que no soy muy listo/a), es precisamente lo que he conseguido debido a mi timidez.
La vergüenza, los nervios, la confusión mental y la torpeza en presencia de otras personas, son siempre los rasgos que mejor definen a una persona tímida.
No siempre somos tímidos cuando no nos atrevemos a preguntar algo, o a cruzar por mitad de una sala, o a defender nuestras opiniones, esto siempre puede ocurrir en algunas circunstancias. Lo somos cuando estos hechos suceden habitualmente y nos ponemos nerviosos siempre que nos vemos obligados a hacerlos.
La timidez no es siempre un problema, una timidez con moderación no tiene por qué ser perjudicial, pero sí llega a serlo cuando es excesiva, ya que nos lleva a un círculo vicioso: nuestro estado mental, nuestros sentimientos, son de angustia, ansiedad e insatisfacción. A raíz de ello, todo lo que hacemos delante de la gente, tiende a salirnos peor y peor todavía nos volvemos a sentir con nosotros mismos. Si el círculo no se rompe por algún lado, continúa haciéndose más fuerte y produciéndonos más daño cada vez.
Redacción Mujer
18/8/2009