El movimiento de cabeza indica que se está dispuesto a la comunicación. Si se realiza dentro de la conversación, animamos a nuestro interlocutor a proseguir con ésta, pues estamos transmitiendo el mensaje de que le escuchamos y le entendemos, lo que no quiere decir que estemos de acuerdo con lo que nos comenta.
La mirada
Dicen que los ojos son el espejo del alma. Por eso cuando una persona no mantiene el contacto visual nos da la impresión de que "no está dispuesta a enseñarnos su alma", a confiarse.
Es importante mirar a los ojos de las personas para hacerlas sentirse escuchadas, interesantes. No se trata de mirar forzadamente, ni insistentemente ni, con agresividad, pues podría parecer una lucha de poder. Puede hacerlo durante unos segundos, sonriendo, luego recorrer sus facciones, el pelo, incluso los hombros. Es natural el dejar de mirar a su interlocutor en alguna ocasión, sobre todo si está hablando más que si es el que escucha, pero no se ha de olvidar el mirar con mucha frecuencia a los ojos. Esto animará a la gente a seguir hablando, pues a todos nos gusta ser atendidos.
La sonrisa
Una sonrisa agradable normalmente es interpretada como un cumplido por aquella persona a la que va dirigida, ésta siente que alguien se ha fijado de forma positiva en ella. Es una señal muy importante de actitud amistosa y abierta, así como de estar dispuestos a mantener una comunicación.
Los mensajes que enviamos tienden a ser devueltos en la misma forma o en forma parecida, de modo que si saludamos amable y sonrientemente, tendremos más posibilidades de que nos respondan en la misma forma que si lo hacemos con desgana o secamente. Esto no significa que debamos sonreir a todas horas, incluso en momentos inoportunos (nadie consideraría nuestra sonrisa un halago hacia él, sino un simple gesto de nuestras facciones) o lo hagamos de una forma tan perceptivamente falsa que provoquemos desagrado.
Redacción Mujer
17/11/2009