Amistad



La fuerza de las palabras

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Respecto a las palabras, está fuera de lugar el decir que dependen mucho de a quién vayan dirigidas, pero hay ciertas reglas que siempre han de cumplirse, como la educación, el respeto (también en los turnos de palabra) y la sinceridad.

El ritmo de la conversación también ha de ser regulado, pues si resulta atropellado, demasiado rápido, la persona a la que nos dirigimos puede no llegar a comprenderlo todo o quedar extasiada por el ritmo. Si resulta muy lento, no es de extrañar que pueda aburrirse.

El tono de voz siempre debe ser amable y el volumen adecuado. Si es demasiado alto podemos parecer faltos de educación o tratando de imponer nuestras opiniones. Si es demasiado bajo, podemos resultar temerosos, faltos de confianza en nosotros mismos o no demasiado dispuestos a conversar.



Redacción Mujer
2/6/2009