A medida que pasa el tiempo, las prendas de cuero van perdiendo su color original y adquiriendo un tono más apagado. Para que recuperen su brillo, no hay nada más eficaz que batir varias claras de huevo y, con un pincel, esparcirlas sobre la prenda, esperar un rato y retirarlas con una esponja empapada en agua caliente. Tu prenda quedará como nueva.
Redacción Mujer
20/11/2009