Con el calor y los bikinis, llega la época de la celulitis. Toda prenda parece pequeña para esconderla y las cremas, potingues y productos milagrosos varios se agotan en farmacias y herbolarios.
Grandes problemas, grandes soluciones
Todas desearíamos que el remedio fuera sencillo, pero ya se sabe que los grandes problemas requieren grandes soluciones. Las cremas anticelulíticas son un buen soporte para un plan agresivo, actualmente se comercializan en forma de gel, que permite una mayor absorción. El resto de los elementos del tratamiento son: eliminar las toxinas como el café y el tabaco, una dieta baja en grasas y azúcares, la ingesta masiva de agua y un plan específico de ejercicios.
La cadena linfática es la encargada de eliminar las incómodas acumulaciones de agua y toxinas que se producen en algunas zonas del cuerpo, especialmente del femenino. El trabajo de los músculos de las zonas afectadas ayuda en su trabajo a las glándulas linfáticas de cada zona, por lo que se recomienda contra la temida piel de naranja.
Liposucción para las pudientes
Para las más pudientes y menos pacientes, la ciencia también tiene una ayuda. Por medio de la liposucción se puede eliminar gran parte de la celulitis, pero nunca por menos de 300.000 pesetas. La técnica consiste en eliminar las sustancias acumuladas gracias a cánulas que absorben todo lo que sobra.
A pesar de ello, ni siquiera es completamente efectiva para pacientes en las que el mal se haya hecho crónico, por lo que los especialistas recomiendan, sobre todo, prevención. Si se alcanza el último nivel de desarrollo de la malformación, el tejido se cicatriza y ya no es posible hacer nada.
La culpa es de las hormonas
Al parecer, el origen del proceso está en los estrógenos, una hormona femenina. Ésta es la que interfiere en el funcionamiento normal de las células, que dejan de sintetizar grasas y líquidos. Con la intromisión, los tejidos comienzan acumular las sustancias y a formar esos bultos que ninguna quiere ver ni de lejos.
Redacción Mujer
26/8/2009