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Rostro y maquillaje
Todo lo que debes saber sobre la piel grasa
La piel grasa es el resultado de un desequilibrio hormonal. Una mala alimentación, condiciones climatológicas adversas o algunos productos específicos, pueden provocar a corto-medio plazo una hiperactividad de las glándulas sebáceas, lo que conlleva a un aumento de impurezas en la piel. Una buena limpieza de cutis y el uso de jabones específicos pueden ayudarnos a combatir la grasitud.
Para muchas mujeres, sobre todo las más jóvenes al ser las más propensas, incomoda mucho, sobre todo, por el engorro que produce a la hora del maquillaje. Las segregaciones grasas hacen que nuestro maquillaje desaparezca al poco tiempo de ponérnoslo. Además, la piel no tiene ese aspecto liso y mate que gusta a todas, sino que adquiere una apariencia gruesa y brillante que resulta poco atractiva.
Es muy fácil reconocer una piel grasa, ya que se muestra llena de brillo y con aspecto grasoso que se concentra sobre todo en la nariz, la frente y la barbilla. Además, de todos los tipos de pieles, es la más propensa a espinillas o granitos.
Pero no todo son factores negativos, al ser más gruesa, resiste mejor a los factores ambientales, lo que hace que haya menor presencia de arrugas con el paso de la edad.
Para comprobar si tu piel es grasa, no tienes más que pasar un algodoncito o un pañuelo seco. Si al retirarlo se queda graso y con aspecto mojado, debes comenzar a aplicar tratamientos secantes para contrarrestar el exceso de grasa de la dermis. Recuerda que el hecho de que la piel de tu rostro sea grasa no determina que la piel de todo tu cuerpo también lo sea. La distribución de las glándulas sebáceas disminuyen de la cabeza a los pies, por lo que, a pesar de tener el rostro graso, puedes tener seca la piel de otra parte del cuerpo, como las piernas y o la espalda.
¿Pero por qué tengo la piel grasa?
Hay muchos factores que pueden determinar que tu piel sea grasa. Una de ellas es la hereditaria, que tu madre o padre tengan el rostro graso y, por consiguiente, hayas heredado el mismo tipo de piel.
También puede deberse a cambios hormonales, motivo por el cual, la piel grasa se da más en la adolescencia. Las fluctuaciones en los niveles hormonales pueden hacer que las glándulas sebáceas estén más activas. Estos cambios hormonales también pueden ser consecuencia del uso de anticonceptivos, como la píldora, o por embarazo o menopausia.
Por otro lado, una alimentación que abuse de las grasas saturadas, los fritos y los hidratos de carbono puede contribuir a aumentar la cantidad de grasa. Asimismo, el calor y el sol excesivos, incidiendo directamente sobre la piel, puede aumentar la sudoración de la misma, aumentando con ella el nivel de grasa.
El estrés puede ser otra causa importante. Los nervios y ansiedad hacen que las glándulas sebáceas actúen con mayor intensidad provocando ese brillo indeseado.
Otro factor que pueden influir en el nivel de secreción es el uso inadecuado de productos cosméticos, sobre todo los que contiene aceites minerales.
¿Qué podemos hacer para prevenirnos?
Tradicionalmente, la solución al exceso de grasa en la piel ha sido tratarla con jabones de sustancias secantes, especialmente con componentes de azufre. Sin embargo, se trata de remedios meramente temporales que hacen necesario un tratamiento más continuo y menos abrasivo.
Elige con detenimiento los productos (cremas, lociones...) que aplicas a tu rostro, cuidando de que sean no grasos y con poco alcohol, ya que éste también favorece la acumulación de grasa.
Lava a diario tu rostro con agua templada (nunca muy caliente, pues ésta favorece la secreción de sebo) y con un jabón específico para pieles grasas. Aplica a menudo una mascarilla y, si el problema es muy acusado, no dudes en ponerte en contacto con un especialista. Él podrá ayudarte y ponerte el tratamiento más adecuado para tu caso.
Es muy importante también, que tu pelo esté siempre limpio, ya que la grasa que segrega el cuerpo cabelludo pueden ayudar a que aparezcan esos antiestéticos puntos negros.
A la hora de elegir una dieta, procura no tomar alimentos grasos o fritos y come mucha fruta y verdura. Además, intenta beber mucho agua y zumos naturales que te ayuden a hidratar la piel.
Cuando vayas a maquillarte, utiliza una base específica para este tipo de pieles que sea mate para neutralizar el brillo. El uso de polvos para estos casos es muy bueno, porque actúan como efecto secante.
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