Ocultismo y magia
Supersticiones y la magia gitana
Los poblados de carromatos gitanos eran pura magia. Una hoguera central presidÃa el asentamiento. El fuego purificaba el lugar y en torno a él crecÃa la vida y la magia. Los gitanos relacionaban su culto y rituales con animales, plantas y aguas de los rÃos.
De herencia gitana
Muchas de las costumbres que todavÃa mantenemos hoy bien pudieron tener un origen gitano o RomanÃ. Según la tradición, cuando vemos una estrella fugaz en el cielo, debemos pedir, sin pensarlo ni un segundo, un deseo que pueda cumplirse.
Recurrimos a la estrella como hacedora de milagros. Para los gitanos, el hecho de encontrar luz en la noche, aunque fuese tremendamente breve, era una señal de buena suerte. Los seres de las tinieblas podÃan estar cerca y atacar en cualquier momento. La estrella facilitaba que dichos seres se alejasen del campamento. Ellos no pedÃan deseos pero sabÃan que aquello les traerÃa buena suerte.
Supersticiones miméticas
Las supersticiones y tradiciones mágicas gitanas son abundantes. Algunas no están exentas de cierta magia mimética, como aquella que sugerÃa no comer jamás, bajo ningún concepto ni aún con hambre extrema, un caracol. El motivo era muy sencillo: el animal, al igual que los gitanos, llevaba su casa a cuestas. Pero este no es el único ejemplo del respeto por los alimentos, veamos otros.
Los gitanos creÃan que comer moras en invierno podrÃa ser negativo para la persona, pero no por el veneno, sino porque consideraban que durante el final del otoño el maligno, en este caso el diablo, vertÃa sobre ellas su aliento. Cuando querÃan alejar un enemigo de sus vidas depositaban, cerca de su casa o campos, moradas que se habÃan podrido a causa de una helada otoñal.Anillos y joyas
Encontrar un anillo, especialmente cuando era de oro, exigÃa colocarlo debajo de la pata delantera derecha del caballo del carromato mientras este estaba en reposo y atárselo a la pata cuando estuviera en ruta, no debiendo sacárselo hasta llegar al nuevo destino. Otra superstición aseguraba que si el caballo, estando en ruta, tropezaba con una joya, ella le apartarÃa de todo mal y que los poseedores del caballo tendrÃan mucha suerte.
De la herradura al metal
Casi todo el mundo recuerda el dicho de que lanzar la herradura hacia atrás y sin mirar da buena suerte. Las herraduras formaban parte de la existencia vital de la vida gitana. No disponer de las herraduras, perderlas o no tenerlas en perfecto estado, podÃa significar numerosas desgracias. En general una herradura que se perdÃa era una etapa pasada y hasta cierto punto podÃa otorgar suerte, si era lanzada con fuerza hacia atrás y sin mirar.
El metal también era muy importante. Por ejemplo una olla o cualquier instrumento de la cocina, no debÃa lavarse más que cuando fuera necesario. Bastaba pasarlo por agua y quemarlo, ya que de esa manera se eliminaban todos los maleficios. Una olla que de pronto se resquebrajaba, agujereaba o rompÃa, era una desgracia que simbolizaba la llegada de épocas hambrunas y de mala suerte.
Los útiles de cocina y sartenes, que acostumbraban a colgarse en la parte baja del carromato, se situaban siempre en posición vertical para que de esta forma pudieran absorber mediante una mimética magia la energÃa de la tierra que era el hogar y la despensa de los gitanos.
El pañuelo mágico
Para algunos gitanos debÃa llevarse en la cabeza como elemento protector, como recordatorio de la experiencia y los tiempos vividos. El pañuelo es quien conserva las ideas, los sueños y los miedos de su portador. Un antiguo ritual afirma que cuando una mujer sabe que otra está persiguiendo a su marido o pretendiente, lo mejor que puede hacer es "cerrarle" el corazón, cuando no el sexo. Para ello la gitana ofendida recurrÃa a anudar en su pañuelo una prenda de la otra mujer. Eso sÃ, previamente se habÃa humedecido el pañuelo con la sangre del corazón de un animal de corral, esto es, pollo, gallo o gallina.
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Redación Mujer
16/02/2006