Ocultismo y magia
¿Qué es el mal de ojo?
El concepto Mal de Ojo procede del término "fascinación" que significa hechizo o encantamiento negativo. Su existencia se basa en el uso que ciertas personas, magos, hechiceros o incluso chamanes, hacen de sus fuerzas mágicas.
No me mires, no me mires
En la Roma Clásica perfumaban las viviendas con hojas de eucaliptos que colgaban cercanas a la puerta de la entrada para mitigar la fuerza de un maleficio. La tradición popular aconsejaba no mirar jamás a un reo que estuviera sangrando, pues su rabia podrÃa provocar el aojamiento. En Grecia se decantaban por las esencias de aloe y mirra para mantener alejado el mal.
En el Egipto antiguo el ojo de Horus era el mejor talismán para evitar ser poseÃdo por un mal de ojo tan fácil de provocar como un guiño. La creencia popular afirmaba que no era bueno mirar directamente a los ojos del faraón, pues con su poder divino podÃa desmembrar el alma de quien fijaba la mirada en él.
En la América precolombina, Mayas y Aztecas tenÃan numerosas formas de protección contra el mal de ojo, que podÃa ser provocado mirando a un enemigo, al tiempo que se masticaba maÃz que habÃa estado antes en la boca de un muerto. Y en algunas zonas amazónicas, sin ir más lejos, cuando el chamán conjura a los demonios, sus compañeros de tribu prefieren mirar al suelo antes que ser maldecidos eternamente. La tradición nos dice que una persona dotada de mucho poder energético
puede, si se lo propone, generar negatividad en el entorno donde se
encuentra. Pero con el mal de ojo tenemos que ir todavÃa más lejos.
Según la teorÃa, el iniciado o mago negro tendrÃa suficiente fuerza como
para condensar en su interior el mal y proyectarlo a través de los ojos
mediante una profunda y gélida mirada sobre sus vÃctimas o incluso
sobre la fotografÃa de éstas. ¡Ven! MÃrame otra vez
Los terapeutas versados en mecánica vibracional definen el mal de ojo como una enfermedad mental transitoria en la que se unen las creencias personales con la depresión, apatÃa y la falta de objetivos en la vida. Por su parte, los acérrimos defensores de las artes mágicas aseguran que el mal de ojo, como la mayor de las maldades que es, puede provocarse no a través de una simple mirada, sino con una compleja formulación ritual, logrando que el afectado pierda todo interés en vivir.
La verdad es que mito y realidad confluyen en una temática tan controvertida como apasionante. El mito lo encontramos en las creencias que aseguran que el aojamiento se contagia, ya sea mediante relaciones sexuales con un portador de maleficios o a través de la mirada de una mujer que, estando embarazada, sea estrábica y además jorobada. En la Edad Media se mantenÃa la creencia que al asistir a un ágape de alguien poseÃdo por el mal de ojo, el único remedio para no contraerlo a través de la comida era masticando durante todo el encuentro el diente de un ajo morado.
La realidad, folclore al margen, está en los miles de personas que en todo el mundo ven que, de un dÃa para otro, la mala suerte parece perseguirles. Pierden sus trabajos o parejas, viven en la más insoportable angustia y apatÃa o notan presencias extrañas a su alrededor.
¿Qué hacer?
Ante todo, si creemos que padecemos mal de ojo, no debemos perder la calma ni creer a pies juntillas que hemos caÃdo en desgracia. Lo peor que nos puede pasar es que vivamos una época más o menos corta de "mala suerte". Debemos mantener la serenidad, comentar con personas de confianza el estado mental por el que pasamos, indicándoles nuestra apatÃa, inseguridad, etc. Podemos y debemos solicitar ayuda a nuestros amigos y seres queridos para no estar solos y vivir momentos de distracción. Al menor sÃntoma fÃsico serio visitaremos al médico. Debemos intentar no pensar en el concepto "aojamiento". Buscaremos el lado positivo en todo lo que hagamos y rehuiremos explÃcitamente de aquellas personas o situaciones que nos resulten negativas o nos generen tensión.SintomatologÃa del mal de ojo
¿Cuáles son los sÃntomas del mal de ojo? A continuación se detallan varios indicios para saber si se sufre este padecer. Por supuesto, son indicaciones generales y tampoco significa que aunque padezcamos varias de ellas, tengamos mal de ojo. Antes de tomar cualquier medida, si creemos que hemos sido aojados, debemos estudiar frÃamente qué está pasando y recurrir a la ayuda de un buen amigo o un profesional de confianza si ello fuera necesario.
1.- SintomatologÃa FÃsica.
- Repentinos dolores musculares y calambres aunque la persona no ha realizado ninguna actividad fÃsica.
- Tensión en las cervicales y agudos dolores de cabeza que, pese a repetirse, vienen y se van en cuestión de minutos.
- Picores por todo el cuerpo, pero manifestados de forma especial en coronilla y entrecejo.
- Problemas de gases intestinales de difÃcil justificación y peor control, con emisiones de olores muy fétidos y persistentes.
- Sudoraciones repentinas con gran producción de olores desagradables y con matices de óxido.
- Cambios repentinos de temperatura corporal seguidos de fuertes dolores en los ojos.
- Turgencia sexual injustificada o no provocada ni alentada de forma emocional.
2.- SintomatologÃa Mental.
- Audición de palabras obscenas o mortuorias que en apariencia no son pronunciadas por persona alguna.
- Fuertes deseos sexuales que desaparecen de forma repentina especialmente cuando el afectado desea ponerlos en práctica.
- Falta de objetivos en la vida, apatÃa a la hora de realizar cualquier tipo de acción incluso las que hasta la fecha eran muy apetecibles o divertidas.
- Sentimientos de negatividad, falta de autoestima. Creencia de incomprensión por parte de los demás.
3.- SintomatologÃa del Entorno.
- Participación en pequeños pero continuos accidentes. Resbalones, caÃdas, golpes y tropiezos al caminar.
- Visiones de hechos desagradables, peleas, discusiones y participación en trifulcas no justificadas.
- Miedo en los desplazamientos, inseguridad al caminar por la calle y sensación de ser perseguido.
- Miedo a la oscuridad. Visiones extrañas y negativas que el afectado ve sin saber si está o no soñando. Presencia de monstruos y figuras denigrantes en sus sueños o pesadillas.
- Mala suerte en general. Fracasos en todos y cada uno de los proyectos que se ponen en marcha.
Entrevista con Mitxel Mohn, escritor especializado en artes esotéricas
Pregunta: ¿Hasta qué punto podemos creer en el mal de ojo?
Respuesta: Yo prefiero preguntarme, ¿hasta qué punto podemos negar su existencia? La verdad es que hay mucho mito. Ciertamente la negatividad existe pero también hay quien se empeña en verla por todas partes.
P.: ¿El concepto de mal de ojo debe entenderse como mágico o como emocional?
R.: La magia es emoción, energÃa, vibración y, por tanto, el mal de ojo puede ser ambas cosas a la vez o ninguna de ellas.
P.: ¿Desde qué punto de vista hay que combatir este mal?
R.: Restándole hierro, por supuesto. Antes de establecer un diagnóstico debemos valorar muy bien lo que está pasando. Si consideramos que podemos estar aojados, debemos comenzar por cambiar de actitud mental y para ello hay algunos trucos y actitudes ya sean de orden psÃquico o mágico.
P.: ¿Y pedir ayuda a un profesional?
R.:Si sabemos a quién estamos recurriendo y creemos que con ello podemos lograr un beneficio, sÃ. Pero en casos como este el mejor terapeuta es uno mismo y el mejor mago también. Muchas personas se equivocan pensando que dejándolo todo en manos de un profesional de las artes mágicas resolverán su problema. La comodidad no es compatible con la magia.
P.: Aojados: ¿Haberlos, hailos?
R.: Por supuesto. He conocido a bastantes en mi vida, pero no te contagian porque les mires, ni por intentar ayudarlos. Al contrario. Cuando más luchas contra el mal de ojo o ayudas a otros, más refuerzas tu psiquismo.
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Redación Mujer
16/02/2006
ES MUY FRIGIDO SI
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