Enigmas del mundo
El insólito cuenco tibetano
Desde siempre se ha defendido que el cuenco tibetano no era un elemento mágico, sino un conductor espiritual, una herramienta capaz de hacernos modificar situaciones, estados y ambientes, a través de un simple sonido. Y es que el cuenco posee una magia singular. Los sonidos nos ayudan a interactuar con ese todo invisible que nos rodea. Pero si el sonido procede de un elemento sagrado como puede ser un gong, una campana o un cuenco tibetano, la fuerza es todavÃa mayor.
Legendarias aleaciones
En un principio los cuencos se fabricaron de manera artesanal. El cuenco puro estaba formado por la combinación de siete metales: oro, plata, cobre, cinc, nÃquel, hierro y antimonio. Tras la fundición de los citados metales, los maestros artesanos, que generalmente eran también lamas, daban forma a la aleación mediante precisos golpes hasta llegar a forma una escudilla, un cuenco tal y como lo conocemos en la actualidad. Un sonido mágico
Existen cuencos de diferentes tamaños y grosores. Cuanto más fina sea la pared más intenso será el sonido que desprenda. No obstante, la calidad del sonido dependerá de la conjunción y magia que se cree entre nuestra propia calidad vibracional y la del cuenco. Por supuesto el cuenco por sà solo posee un cierto poder, pero precisará de nuestra ayuda para poder canalizar toda su fuerza. Dicho de otra forma, si efectuamos un simple toque de cuenco en el salón de casa, escucharemos un sonido penetrante, acampanado y poca cosa más. Pero si nos concentramos lo suficiente, nos relajamos y usamos el sonido del cuenco para un fin concreto, las cosas cambian. Rodillo y golpeteo
Debemos hacer sonar el cuenco tibetano de dos maneras. Una permite que el sonido ascienda poco a poco, la otra es mucho más impactante, ya que el sonido se produce de forma instantánea. El sistema de rodillo implica sostener el cuenco sobre la palma de la mano. Con la otra mano, tomaremos la baqueta o maza que acompaña a todo cuenco. La pegaremos al borde y efectuaremos giros muy lentos en torno a la boca del cuenco. Veremos que a los pocos segundos comienza a surgir un leve sonido que se incrementará a medida que sigamos girando la baqueta. La técnica del golpeteo consiste en sostener el cuenco en una mano o depositarlo sobre una superficie y darle uno o varios golpes suaves para que produzca sonido inmediato. Varias aplicaciones
Cuando el sonido del cuenco emerge lentamente, se convierte en un aliado ideal para los ejercicios de respiración, concentración y meditación. En cambio, cuando lo que necesitamos es un ejercicio de impacto rápido, como por ejemplo dispersar la acumulación energética en una persona o estancia, debemos proceder al golpe de cuenco. El golpe nos permite intensificar la intención, darle fuerza a una orden o instrucción.
El uso del cuenco es casi tan variado como ideas tenga la persona. A grandes rasgos destacaremos que su sonoridad puede ayudarnos para relajar todo el cuerpo, canalizar o activar alguno de los chakras (centros de energÃa vital), desbloquear retenciones energéticas (producidas por traumas, miedos o inseguridades), facilitar la concentración previa a una visualización creativa o cualquier tipo de ejercicio psÃquico.
Por supuesto, otras aplicaciones, quizá más de Ãndole esotérica, pueden ser: regular la energÃa de una estancia o purificarla antes de realizar en ella un ceremonial, distender el ambiente cargado de una sala en la que se ha producido un altercado o discusión, etc.
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Redación Mujer
16/02/2006