Enigmas del mundo
Los enigmas de la Isla de Pascua
¿De dónde procedÃan los habitantes de la Isla de Pascua? ¿Cómo pudo una población primitiva construir aquellos enormes monolitos? Cuando en 1722 llegaron los primeros colonizadores holandeses a Pascua encontraron una tribu que vivÃa en casas de madera con precarios techos de vegetación. Estos habitantes utilizaban primitivos utensilios de piedra. Desde la costa, las imponentes estatuas habÃan sugerido la presencia de una civilización mucho más avanzada.
El origen de su población
Varios arqueólogos sostienen que los lapitas, procedentes de Nueva Guinea, se asentaron en las islas Fiji, unos mil años a.c, gracias a sus habilidades para orientarse mediante las estrellas. Cuatrocientos años después se dirigieron hacia el oeste buscando las islas situadas "por encima del viento". Probablemente, hacia el 389 d.c, el hijo de un caudillo de las islas Tuatomu, tras una disputa, se hizo a la mar con un grupo de fieles seguidores.
Finalmente, después de muchos avatares, llegó a Te pito o Te Henua, que en su lengua significa "El ombligo del mundo". También llamada Rapa Nui o Mata Kiterage (los ojos que miran al cielo). Es lo que hoy conocemos como Isla de Pascua. AsÃ, los polinesios, serÃan los aborÃgenes de esta misteriosa isla.
Pero esta no es la única teorÃa sobre el origen de los habitantes de la Isla de Pascua. El arqueólogo noruego Thor Heyerdahl estaba convencido que la población de la Isla de Pascua procedÃa de las culturas pre-incas de América del Sur y que llegaron por el este a esta recóndita isla. Para demostrarlo, él mismo hizo el trayecto en una canoa semejante a las que utilizaban en la época. La famosa travesÃa de la Kon-tiki demostró que era posible realizar aquel viaje.¿Dioses u hombres?
Tampoco se ha aclarado la utilidad de los "ahu", que es el nombre que reciben en el lenguaje aborigen estas esculturas que intrigan al mundo. Está claro que su función era funeraria y que entraba dentro del culto a los antepasados.
Parece ser que el cadáver se dejaba junto al "ahu" hasta que los pájaros y el viento limpiaban de carne el esqueleto. Hasta ese momento, el lugar era "tabú". Pero, una vez sólo quedaban los huesos, se enterraban dentro del "ahu" y se celebraba una gran fiesta en honor del difunto.
Lo que aún se desconoce es cuáles eran los requisitos para ser enterrado con tal honor. Es posible que tan sólo lo hicieran con los jefes del clan, ya que la mayorÃa incluÃa la palabra "ariki", que significa dios o rey.La construcción de las estatuas
Las sucesivas guerras dejaron a medias buena parte de las estatuas que se construyeron, lo que ha aportado algunos interesentes datos sobre la técnica utilizada para esculpirlas. Por lo visto, se encontraron varias esculturas a medio acabar en las canteras situadas en Rano Raraku, un volcán extinto situado en la isla. Las esculturas prácticamente se acababan en la misma cantera. Con herramientas de piedra se realizaban tallas que servÃan para modelar los rasgos laterales y frontales de la cabeza. Finalmente, la estatua quedaba tan sólo unida a la cantera por una delgada franja.
¿Cómo transportaba aquella enorme escultura por toda la isla? No existÃan vehÃculos de ruedas. A este enigma se le añade la dificultad de que, una vez llegaban al lugar elegido, tenÃan que elevar el megalito. Es probable que se pusieran sobre troncos de madera y fueran trasladadas por hombres que tiraban de ellas. Una rampa podrÃa ser la solución para colocarlas de pie.
Según se ha calculado, si ésa hubiera sido la técnica se habrÃan necesitado 30 hombres durante un año para tallarlas y 90 hombres durante cinco meses para arrastrarla desde la cantera hasta el ahu y ponerla de pie. En la isla se hallaron 600 estatuas y 450 ya estaban en el lugar elegido cuando se suspendieron los trabajos. Ésta es una de las teorÃas que más credibilidad ha adquirido últimamente entre la arqueologÃa ortodoxa.
Sigue habiendo lagunas. No se han encontrado las estructuras que transportaban las totémicas esculturas ni las rampas que servirÃan para alzarlas. También resulta difÃcil creer que todo un pueblo preocupado por la supervivencia se empecinara en esta costosa construcción.
Según el color
Muchos pueblos antiguos y actuales, como tribus amazónicas, guerreros
galos y tribus de indÃgenas americanos, teñÃan su pelo en función del
papel que desarrollaban en ciertas parcelas o acontecimientos de la
vida. Estas son las gamas más importantes:
Castaño: Es un color que está en
armonÃa con la madre tierra, los animales y las estaciones del año.
Blanco: Es una gama que remite a
aquello que es lunar y sosegado. Representa la reflexión antes que la
acción, lo sentimental antes que lo temperamental y lo amoroso frente a
lo destructivo.
Rubio: Este color representa el
poder de la energÃa del Sol. Simboliza la actividad ante la pasividad y
el valor ante cualquier adversidad o miedo.
Rojo: Es un color que simboliza
lo diabólico ante la bondad, la parte agresiva necesaria que necesita un
guerrero para enfrentarse a los enemigos. Es el color de cabello
preferido para la mayorÃa de pueblos antiguos cuando entraban en
batalla.Varias aplicaciones
Cuando el sonido del cuenco emerge lentamente, se convierte en un aliado ideal para los ejercicios de respiración, concentración y meditación. En cambio, cuando lo que necesitamos es un ejercicio de impacto rápido, como por ejemplo dispersar la acumulación energética en una persona o estancia, debemos proceder al golpe de cuenco. El golpe nos permite intensificar la intención, darle fuerza a una orden o instrucción.
El uso del cuenco es casi tan variado como ideas tenga la persona. A grandes rasgos destacaremos que su sonoridad puede ayudarnos para relajar todo el cuerpo, canalizar o activar alguno de los chakras (centros de energÃa vital), desbloquear retenciones energéticas (producidas por traumas, miedos o inseguridades), facilitar la concentración previa a una visualización creativa o cualquier tipo de ejercicio psÃquico.
Por supuesto, otras aplicaciones, quizá más de Ãndole esotérica, pueden ser: regular la energÃa de una estancia o purificarla antes de realizar en ella un ceremonial, distender el ambiente cargado de una sala en la que se ha producido un altercado o discusión, etc.
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Redación Mujer
16/02/2006