Enigmas del mundo
Cráneos de poder
Simbólicamente son la sede social del pensamiento. La mayorÃa de las culturas les han tenido un gran respeto. Y es que el cráneo ha sido portador de las ideas, celador del valor, muestra de la venganza y hasta recipiente de la humillación. Pero, ante todo, el cráneo es uno de los centros vitales y universales.
Cráneos usados como copas de poder
Tanto para los celtas, como para los normandos, o más en la distancia, los mongoles, el cráneo representaba una de las armas de poder. Claro que ellos los mostraban como trofeos de sus conquistas o humillaciones. Tito Livio describe allá por el 216 que los galos cisalpinos, luego de tenderle una emboscada al cónsul romano Postumio, lo mataron y le cortaron la cabeza, no sólo como signo de agravio, sino porque consideraban que haciéndolo asumÃan una parte del poder de la vÃctima.
"Su cráneo, ornamentado con un cÃrculo de oro, cumplió las funciones de vaso sagrado de libaciones en las fiestas", según contaba Livio. El cráneo o en este caso, la cabeza cortada y trabajada posteriormente en ritual sagrado, manifestaba la fuerza de uno sobre otro. Era una clara llamada al respeto. Tanto es asÃ, que cuantas más cabezas colgadas aparecieran en los arneses de los caballos de los guerreros, más valor se les daba a éstos. Los normandos, por su parte, no sólo cortaban la cabeza, sino que también la trabajaban hasta desollarla, para después pulirla y poder utilizarla como recipiente en el que beber a la salud de los enemigos. De esta manera creÃan que aplacarÃan la ira de sus espÃritus o fantasmas. Un recipiente pecualiar
Lejos ya de las culturas europeas vemos que para los bambara de Mali, la cabeza era uno de los centros vitales del universo. Por tanto, el cráneo se convertÃa en mágico recipiente del poder humano, concretamente, era el guardián del pensamiento.
En sus altares colocaban cuatro vasijas llenas de agua de la última lluvia recibida, pero generalmente una vasija era sustituida por un cráneo como portador del agua de la conciencia. Vemos pues que el cráneo, además de ser una parte vital, entronca un cierto sentido mágico. Por ejemplo, la mitologÃa de Islandia nos habla de un gigante denominado Grimnismal, cuyo cráneo se convirtió en la bóveda celeste al morir. Como recuerdo mágico
Apaciguar a los difuntos, hacer que ellos perciban la paz o incluso lograr que su fuerza e inteligencia sea traspasada al conservador del cráneo, es una tradición que vemos reiterada en numerosas culturas. Y es que el cráneo, amén de ser un recuerdo de un enemigo o de un ser especial, es el arma de la conciencia.
El lugar donde reside la inteligencia. Por tanto, no debe extrañarnos que algunos fueran conservados siguiendo técnicas rudimentarias para que incluso pudiesen hablar dando consejos o emitiendo sentencias. Casos curiosos de la utilización de cráneos de difuntos los vemos en las cabezas parlantes de los sacerdotes Wirista que, según parece, eran capaces de hablar y predecir hasta el futuro.
Por otro lado, sin ir más lejos, los cráneos sagrados y mortuorios de los chamanes Pageni. Estos chamanes, cuando llega el momento de acompañar a traspasar el umbral de la muerte a un ser querido rodean la zona del suelo de la choza en la que reposa la cabeza con dos o tres cráneos sagrados.
Uno de ellos tendrá la misión de velar al futuro difunto, otro será quien deberá encaminarle por el lugar correcto en su llegada al más allá y el tercero será el encargado de susurrarle al oÃdo los secretos del más allá para que cuando llegue a su nuevo destino esté realmente preparado. Varias aplicaciones
Cuando el sonido del cuenco emerge lentamente, se convierte en un aliado ideal para los ejercicios de respiración, concentración y meditación. En cambio, cuando lo que necesitamos es un ejercicio de impacto rápido, como por ejemplo dispersar la acumulación energética en una persona o estancia, debemos proceder al golpe de cuenco. El golpe nos permite intensificar la intención, darle fuerza a una orden o instrucción.
El uso del cuenco es casi tan variado como ideas tenga la persona. A grandes rasgos destacaremos que su sonoridad puede ayudarnos para relajar todo el cuerpo, canalizar o activar alguno de los chakras (centros de energÃa vital), desbloquear retenciones energéticas (producidas por traumas, miedos o inseguridades), facilitar la concentración previa a una visualización creativa o cualquier tipo de ejercicio psÃquico.
Por supuesto, otras aplicaciones, quizá más de Ãndole esotérica, pueden ser: regular la energÃa de una estancia o purificarla antes de realizar en ella un ceremonial, distender el ambiente cargado de una sala en la que se ha producido un altercado o discusión, etc.
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Redación Mujer
16/02/2006