Lo que el conocimiento de una persona puede tener de positivo en una relación normal, lo tiene de negativo cuando dos Géminis se juntan. Al saber cómo es la otra persona, la capacidad de sorpresa se reduce tanto, que la vida en común carece de sentido para ellos. La convivencia se convierte en una sucesión de discursos individuales y en una nula capacidad para escuchar al otro. Estos condicionantes se trasladan a la vida sexual, la monotonÃa puede llegar a cebarse en esta pareja de incansables experimentadores. Sin embargo, a nivel intelectual, sà pueden encontrar un gran placer en intercambiar sus distintas opiniones sobre la vida.