Si te encuentras entre aquellas personas capaces de cambiar quince veces
de opinión, de ropa o de amor, empiezas los libros por la última página
y te sientes, muchas veces, en un constante estado de excitación...
eres un ejemplar de los Gemelos, seguro.
No hay nada de mito en la
afirmación de que los Géminis son, al menos, duales. Tú bien sabes que
Mercurio influye tanto en tu fÃsico como en tu espÃritu: tu expresión
cambia al ritmo que le impones, de igual forma que tu personalidad
ofrece, como mÃnimo, dos lados bien distintos.
Los Géminis se rodean
de una energÃa nerviosa que cruje y chisporrotea a su alrededor, son
impacientes y, algunos, gravemente impuntuales, pero no debemos pensar
que lo hacen adrede, seguramente les surgieron miles de cosas por el
camino y, de verdad, no pudieron evitar prestarles una fugaz atención.
Eso sÃ, ellos son honrados, no pretenden engañarte.
Seguro que no te faltan amigos, ya que lo normal es que ofrezcas una
inmediata y amistosa simpatÃa a cualquier desconocido, también te mueves
con gran rapidez, resultas muchas veces gracioso y siempre ingenioso.
La facilidad de palabra, unida a tu pasmosa versatilidad, hacen de ti
una persona apta para múltiples trabajos, sobre todo relacionados con la
comunicación: relaciones públicas, ventas, periodismo, polÃtica, etc.
Curiosamente,
cualquiera que sea la profesión de un Géminis, siempre se sentirá unido
al arte de la escritura, y es que su signo solar rige esta actividad.
Sin embargo, es raro que los Gemelos escriban sobre su vida, lo normal
es que relaten novelas, discursos, noticias, etc. y que adopten
pseudónimos. El hecho de que tampoco les guste contestar cartas
personales -se demoran mucho en hacerlo- puede resultar contradictorio,
pero asà es Géminis.
En definitiva, los nativos de este signo son
agudos y brillantes, pero les falta paciencia y constancia.