Todos los trucos para tu hogar
MATERIALES Y HERRAMIENTAS
Temple / masilla reparadora / pintura plástica / Imprimación tapaporos/ Lejía / Lija / Espátula / Cúter / Rodillo.
Paso 1
Lo primero que tenemos que hacer es verificar la adherencia de la pintura vieja. Para esto hay un truco: hacer con un cúter unos cortes cruzados y perpendiculares con unos 3 mm de separación. Se forma así un enrejado de cuadros. Posteriormente, se limpia la cuadrícula y se observa si se han producido desconchados. Si han quedado sin caer más del 80% de los cuadraditos la pintura está adherida, si no, tenemos que raspar para quitar toda la pintura vieja.
Paso 2
Si la pared tiene humedad debemos reparar primero lo que la causó y después dejar que se seque. Si la mancha de humedad hizo salir moho, debemos limpiarlo. Para esto utilizamos una mezcla a partes iguales de agua y lejía que aplicamos frotando con un cepillo sobre la superficie dañada.
Paso 3
Hacemos una masilla reparadora teniendo en cuenta que para tapar grietas debe estar más dura que para extender. Con esta masa tapamos los agujeros, grietas e irregularidades que pueda tener la superficie, extendiéndola con la espátula. Si la superficie a reparar fuese grande en vez de espátula utilizaremos una llana. Antes de que seque, extendemos con una esponja mojada en agua los bustos de masilla y cuando termine de secar, lijamos para emparejar y alisar.
Paso 4
Después de limpiar el soporte en las superficies muy porosas, como puede ser el yeso, aplicamos una imprimación tapa-poros para conseguir un mejor agarre y menos gasto de pintura. Después damos una mano de temple y dejamos secar.
Paso 5
Diluimos a la pintura plástica en un 10-30 % de agua y damos una mano. Una vez seca, damos una segunda capa, pero esta vez sin diluir, a no ser que esté demasiado espesa y no se pueda aplicar. En superficies que estuviesen demasiado sucias o ennegrecidas puede resultar necesaria una tercera mano de pintura.
Redacción Mujer
14/1/2010