Este cortijo de principios de siglo pasado era una casa de labranza situada en plena campiña cordobesa hasta que sus propietarios, Conchi y Rafael, decidieron adaptarla a los nuevos tiempos para ser disfrutada por ellos y sus hijos como casa de campo, con todas las comodidades actuales.
Reforma parcialEl cambio que se acometió respetó la estructura original de ladrillo rústico, aunque se acondicionó el antiguo patio de labores de campo como porche y zona de estar. Los nuevos propietarios decidieron respetar al máximo los elementos más característicos de las antiguas construcciones de la zona y mantuvieron las tirantas vistas de hierro, que son las encargadas de sujetar las bóvedas del salón, así como el patio, donde recuperaron unos ladrillos antiguos hechos a mano, llamados portablas, con los que se cubrió el suelo.
Respecto a la decoración, se hizo cargo la interiorista Marta Ramírez. El estilo general de la casa es un rústico renovado en el que el uso del color fue definitivo, sobre todo en los dormitorios y el porche, creando un efecto impactante por su fuerza. Los azules y los colores tierra en todas sus gamas dan a cada estancia un aire acogedor, que se mimetiza a la perfección con el entorno natural.
La interiorista también recuperó muchas de las piezas que se encontraban en la casa y las adaptó a los nuevos ambientes. Un ejemplo de ello es el salón, donde tanto un baúl como las butacas han sido restauradas luciendo un aspecto nuevo.
Otro ejemplo es la cocina con un pequeño office situado justo al lado de la ventana, realizados ambos de obra y donde muchos son elementos recuperados; desde la puerta de acceso hasta el fregadero de mármol antiguo, o incluso los utensilios de cocina.El lavabo, un modelo de los de antes, con pie, queda perfectamente integrado con el pequeño mueble de madera con espejo y el aplique de luz con tulipa de flor.
El dormitorio principal, con paredes pintadas en azul, acoge un mobiliario enteramente de madera. En este caso, la pieza sobresaliente es el armario, tratado y recuperado por la decoradora Marta Ramírez. Unas cortinillas fruncidas en lugar de puertas compactas de madera aligeran y suavizan el efecto visual.
.
Más información en Casa Diez
ver más artículos de Septiembre de 2008