MATERIALES Y HERRAMIENTAS:
Semillas de tomate
Estiércol o abono orgánico
Sacos de esparto
Tela mosquitera
Azadón
Regadera
Paso 1
En primer lugar tenemos que seleccionar los tomates, a los cuales le vamos a sacar las semillas. Éstos deben tener las características necesarias para poder desarrollar la misma especie y un mayor rendimiento a la hora de su recolección. Para ello cogeremos los tomates más maduros, grandes y sanos. Sacaremos las semillas apretando el tomate para que suelte las brinzas que tiene en su interior. Las brinzas se colocan extendidas en una media o algún trapo en un sitio soleado para que sequen. Esta operación se suele hacer con unos meses de antelación. También tenemos la opción de comprar las semillas ya secas y seleccionadas según la variedad.
Paso 2
La planta del tomate se debe sembrar en un suelo rico en materia orgánica y ligeramente ácido con un pH entre 6 y 7. Si el terreno careciera de estas propiedades le añadiremos estiércol o abono orgánico. Una vez fertilizada la tierra la cavaremos para que quede suelta y se mezcle con la materia orgánica.
Paso 3
Seguidamente daremos unos suaves golpes con el azadón entrellanado donde vamos a sembrar para que quede lisa y dura.
Regamos la tierra y esperamos unos minutos para que empape el exceso de agua.
Paso 4
Repartimos las semillas por todo el terreno procurando que no queden demasiado espesas y tengan espacio suficiente para desarrollarse.
En este momento también podemos hacer diferentes apartados y echar semillas de pimiento.
Paso 5
Cubrimos las semillas con una capa de un centímetro de tierra seca y suelta para enterrarlas.
Paso 6
A continuación, las tapamos con un saco de esparto abierto por la mitad o alguna manta vieja para que queden reservadas de los agentes externos como el frío, agua de lluvia o insectos. A la vez, servirá a modo de invernadero proporcionando una fuente de calor para que germinen.
Paso 7
Regamos sobre los sacos que harán de protectores o barrera de impacto para que el agua no descubra las semillas dejándolas al aire.
Se debe regar a menudo, según la climatología cada uno o dos días.
Paso 8
Una vez nacidas las plantas, retiraremos los sacos y los sustituiremos por tela mosquitera que la pondremos a una altura de unos 15 cm.
Esta servirá para que los insectos no penetren en su interior.
Es fundamental que los riegos se hagan con regadera para no desenterrar las plantas.
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