La joven considera que "para una actriz poder afearse es lo más, y no todas pueden hacerlo". La hija de Ángela Molina no tiene tapujos y afirma que le encantaría verse fea. Pese a sus 29 años, Olivia dice que ya "huele" cómo la empiezan a mirar distinto. "No es lo mismo trabajar a los treinta que a los sesenta, imagino que ese paso es complicado".