Son la pareja más comprometida de Hollywood y ello les ha costado algún que otro disgusto. En 1993, en plena ceremonia de los Oscar, ni corto ni perezoso, Tim Robbins se saltó el protocolo y protestó contra Clinton, por encerrar un grupo de refugiados haitianos, portadores del VIH, en la cárcel de Guantánamo. El resultado: a la semana siguiente liberaron a los haitianos, pero la Academia de Cine de Hollywood vetó por dos años a Robbins y a Susan Sarandon, su esposa. Si mal con Clinton peor con Bush, al que han tachado de "fascista".