Si el tiempo lo permite, a Mischa le encanta llevar la espalda al aire y sentir el susurro de la brisa, al arrobo de otras estrellas de Hollywood en las noches teñidas del misterioso glamour de Mullholand Drive, la mÃtica carretera de Beverly Hills. Pero en esta ocasión la espalda de Mischa reclama libertad, encadenada a los cierres de un vestido de piel plateada, bizarro candado.