Paquita, buena conocedora de lo que rodea a las modelos, no vio con muy bueno ojos que la niña de sus ojos se enamorara de Mario, un italiano que era director de arte en una discoteca de Milán. EstefanÃa estaba cegada por el lujo de Italia y por uno de los hombres más 'fashion' de la capital de la moda, pero a la madre no le hacÃa ninguna gracia. El amor, la pasión o el enamoramiento se acabó, y mamá Paquita volvió a respirar... ¡¡esta juventud!!