Esta enfermedad vírica no sólo afecta a los adultos, si no que también los niños son un grupo de alto riesgo frente a este virus. Pero ¿sabes si el tratamiento y los cuidados para los mayores es el mismo que para los niños?
¿Por qué se produce?
Cada año, cambian los virus que provocan la gripe, por eso cada año nuestro organismo tiene que prepararse para afrontarla. La vacuna sólo está recomendada en niños con problemas graves como enfermedades del corazón, asma, diabetes, tumores, falta de defensas
y siempre que sean mayores de seis meses.
¿Cuáles son los síntomas?
Dolor de cabeza, molestias en los ojos, fiebre -que suele ser alta y permanecer elevada durante dos o tres días-, y dolor en todo el cuerpo, sobre todo en las piernas y la espalda. A las 24-48 horas se asocia congestión nasal, lagrimeo, estornudos, tos seca e irritativa y dolor de garganta y en el pecho. La mayoría de los síntomas desaparecen en cinco o seis días, aunque la tos y el cansancio duran unos días más.
¿Cómo se diagnostica?
No suelen ser necesarias pruebas de laboratorio para diagnosticar una gripe, que se distingue de un resfriado común por la fiebre alta y la intensidad del malestar. Además, la gripe es generalmente epidémica, lo que facilita su diagnóstico.
¿Cómo se trata?
No existe un tratamiento específico y al ser una enfermedad producida por un virus, los antibióticos no están indicados. Si el niño tiene fiebre puede administrarse paracetamol o ibuprofeno. Ofreceremos líquidos abundantes y una dieta blanda. No es necesario forzarle a permanecer en la cama, él mismo buscará el reposo durante la fase aguda de la enfermedad.
Es normal que
- Esté dos o tres días con fiebre.
- Esté decaído y cansado o llorón e irritable.
- No tenga apetito.
Acude al pediatra o a urgencias si
- La fiebre no cede con antitérmicos.
- Se acompaña de otros síntomas como vómitos o rigidez de nuca.
- La fiebre se acompaña de manchas en la piel
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