El papel del ginecólogo en situaciones especiales

El papel del ginecólogo en situaciones especiales

20/06/2012 Que el papel del ginecólogo es importante a la hora de tener un hijo es algo más que sabido pero que su papel aumenta en determinados casos es algo que las futuras mamás han de tenerlo muy en cuenta. Embarazos en edades de riesgo, emfermedades de las madres mientras están embarazadas, etc. han de ser más tratados y, siempre, a manos del ginecólogo.

Las consultas periódicas durante el embarazo

Cada especialista establecerá un calendario de visitas según las condiciones de cada embarazada pero, según la recomendación de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, el calendario es el siguiente:

- Hasta la semana 36: cada cuatro o seis semanas.

- Semana 37 40: cada dos semanas.

- A partir de la semana 40: de una a tres veces por semana.

Lógicamente la frecuencia de las visitas aumentará si aparece algún problema durante el embarazo o si la madre tiene algún problema de salud que merezca una atención especial.

¿Qué te harán en cada consulta? Te pesarán, te tomarán la tensión arterial, realizarán un examen abdominal para comprobar el desarrollo del feto y observarán las manos, los tobillos y las piernas para comprobar la aparición de posibles edemas. También en cada visita es posible que te hagan un análisis de sangre y otro de orina cuyos valores se irán actualizando posteriormente. Cuando sea conveniente, harán una ecografía.

En determinados casos, las embarazadas necesitan cuidados y controles especiales ya que algunos problemas de salud aumentan el riesgo de complicaciones durante la gestación.

Los criterios que califican como de riesgo determinadas gestaciones son que la edad de la madre existencia de algún trastorno grave en embarazos anteriores alguna enfermedad crónica.

 Gracias a los avances en el diagnóstico y control prenatal, la mayoría de estos embarazos llegan a término con éxito.

La determinación de la glucosa

Entre las semanas 24 y 28 descartarán la presencia de diabetes gestacional mediante el test de O`Sullivan. En la actualidad se hace a todas las mujeres pero últimamente muchos especialistas piensan que sólo sería necesario en las mujeres con factores de riesgo. Estas pruebas se realizan con objeto de descartar una diabetes gestacional, un problema bastante frecuente que, si se detecta precozmente, se normaliza mediante una dieta apropiada. Si no se consiguen reducir las cifras de glucosa, tal vez haya que recurrir a un tratamiento con insulina. Las consecuencias de una diabetes gestacional son bebés demasiado grandes y, por tanto, posibles complicaciones en el parto.

El control del embarazo en mujeres mayores

En todo el mundo occidental, el número de embarazadas menores de 30 años ha descendido significativamente. En cambio, cada vez son más las mujeres que deciden ser madres después de los 35 años.

¿Qué riesgos se corren?

- Mayor incidencia de síndrome de Down y otras alteraciones cromosómicas. El 95 por ciento de los casos de síndrome de Down están relacionados con la edad de la madre. En nuestro medio, los riesgos son: A los 20 años, 1 de cada 1.700 A los 30, 1 de cada 1.100 A los 35, 1 de cada 360 A los 40, uno de cada 98 A los 45, 1 de cada 30.

- Aumentan las posibilidades de una diabetes gestacional.

- Hay más posibilidades de crecimiento fetal retardado y placenta previa. Por eso será necesario realizar más ecografías y más pronto. Este control ayudará a estar preparados en el momento del parto y a actuar con rapidez ante cualquier problema. P

- Pueden surgir complicaciones durante el parto

La embarazada asmática

El asma, controlado adecuadamente, no tiene porqué influir negativamente en el embarazo pero la gestación puede empeorar la situación de una mujer asmática.

La mayoría de las veces será necesario tomar ciertas precauciones desde el principio: dejar de fumar evitar los resfriados, la gripe e infecciones respiratorias, no hay que exponerse a los agentes que causan alergia, pero en caso de que se desarrolle una reacción hay que tratarla rápidamente. Por último, y puesto que parece que esta enfermedad tiene un fuerte factor hereditario, los pediatras recomiendan que las madres den el pecho a sus hijos durante todo el tiempo que puedan para evitar o retrasar su aparición

La embarazada hipertensa y la diabética

A pesar de ser un problema asintomático, es decir, no tiene ningún síntoma específico, la hipertensión (tensión alta) puede afectar al funcionamiento de muchos órganos vitales. De hecho a esta enfermedad se le llama el asesino silencioso. Sin embargo, para que el embarazo de una mujer hipertensa transcurra sin problemas, será necesario un seguimiento estricto además del control médico más adecuado. Además de una dieta sana será muy importante evitar las situaciones de estrés o cansancio excesivo.

En los casos en que aparezca inflamación en las manos, los tobillos o la cara o si aparecen fuertes dolores de cabeza, será necesario consultar al médico cuanto antes. Si la subida de la cifras de tensión arterial se acompañan de otros síntomas como edemas o proteína en la orina, se trata de una preeclampsia o hipertensión inducida por el embarazo. Este trastorno suele aparecer después de la semana 20 y aparece mucho con más frecuencia en primerizas. De hecho, si el primer embarazo terminó en un aborto, sólo este hecho parece reducir significativamente el riesgo de que haya preeclampsia en el siguiente embarazo.

La embarazada diabética

Puede que la madre ya fuera diabética antes del embarazo o que desarrolle una diabetes gestacional, es decir, las cifras de glucosa sólo se alteran durante el embarazo. En los dos casos lo importante es normalizar los niveles de glucosa durante los nueve meses mediante la dieta, pero si no basta habrá que administrar insulina. Probablemente el médico recomiende realizar algún tipo de ejercicio moderado como caminar o nadar, pero siempre teniendo en cuanta que no conviene cansarse ni forzar el organismo.

El embarazo contribuye a desencadenar la diabetes. Es problema radica en que las cifras altas de azúcar en sangre afecta al feto, especialmente durante las primeras semanas, cuando se desarrollan todos sus órganos. Un buen control desde los primeros meses disminuye el riesgo de que estos bebés tengan alguna malformación. Si este control no se lleva a cabo, sabemos que aumentan las posibilidades de abortos, de partos prematuros, de infecciones maternas como cistitis o pielonefritis, de hipertensión y de macrosomías (bebés extremadamente grandes). Además de la realización de ecografías y demás pruebas para conocer el estado del bebé, algunas veces se recomienda ingresar a la madre unos días antes de la fecha probable de parto para poder seguir más de cerca los últimos días de la gestación.

Redación Mujer ver más noticias

0 COMENTARIOS:

Dirección original de este contenido: 

http://mujer.orange.es/familia/embarazo/el-papel-del-ginecologo-en-situaciones-especiales.html

busca en mujer Orange