En los meses de embarazo, la madre ha de pasar por numerosas etapas muchas veces desconocidas para ella que pueden crearla inseguridad. También es una etapa de numerosos cambios y, no nos olvidemos nunca de que, tienen a su hijo en su vientre y que prima su seguridad. Por esto has de estar siempre en contacto con un ginecólogo.
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maternidad, cuidados, embarazo, Monitorización, Amnioscopia, exploración, consulta, médico, ginecólogo, especialistaEs el profesional médico responsable del desarrollo del embarazo y de la salud del feto. En la primera visita diagnostica el embarazo, realiza una historia clínica y detecta las posibles anomalías. También será el encargado de evaluar los riesgos y comunicártelos y se encargará de prescribir cuantas pruebas sean necesarias para garantizar la salud del bebé.
El ginecólogo será una gran ayuda durante el embarazo, no dudes en confiarle toda preocupación que puedas tener relacionada con el embarazo y relativas a tu vida familiar, laboral etc.. Lo ideal es acudir a consulta en cuanto se decide tener un bebé ya que es el momento ideal para someterse a una completa analítica. Sin embargo lo habitual es acudir a la primera revisión en cuanto se produce el retraso en la menstruación. A partir de esta primera consulta se establecerá un calendario de visitas en función de las características de cada mujer.
Además del importante papel que juegan los ginecólogos, también está el de la matrona. Después de completar los estudios de enfermería debe dedicar tres años de estudios prácticos y teóricos para obtener el grado de matrona. Está cualificada para hacerse cargo de la responsabilidad y darte la instrucción necesaria antes, durante y después del parto.
Durante el embarazo suele responsabilizarse de la preparación al parto donde imparten clases muy prácticas de todos los asuntos que tienen que ver con el desarrollo del feto y tu embarazo, además de prepararte física y psicológicamente para el parto y el post-parto. En ella encontrarás una persona de confianza que responderá a todas tus dudas con cariño, como dicen ellas, aplicando la "cariñoterapia".
La primera consulta debe realizarse antes de las doce semanas de gestación. Suele ser una visita muy exhaustiva, pues el médico tendrá que realizar una serie de preguntas y exploraciones que le permitan completar tu historial clínico.
Cada especialista puede variar ligeramente las pautas a seguir en esta primera consulta pero la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomienda que se obtenga la mayor información posible sobre los antecedentes médicos de la embarazada: si padece alguna enfermedad crónica, si ha tenido enfermedades graves, alguna intervención quirúrgica, es alérgica, si tomaba alguna medicación en el momento de la concepción, etc. Las enfermedades de los familiares directos de la pareja también han de mirarse, con el fin de detectar si existe alguna enfermedad hereditaria. los hábitos y datos personales de la madre (edad, trabajo, tipo de dieta, costumbres...); el historial ginecológico: aparición de la primera regla, duración habitual del ciclo menstrual, si ha tenido algún aborto anteriormente o sobre los síntomas que han aparecido desde la concepción.
Por otra parte,también se interesará por la fecha del último periodo para calcular así la fecha probable de parto. Si no se trata del primer embarazo, preguntará sobre los anteriores embarazos; cómo fueron los partos; si dio o no de mamar y sobre el estado actual delos hijos (si están sanos, si tienen alguna secuela del parto...).
Cuando llegues a tu primera consulta con el ginecólogo a la hora de ser madre, también se realizará un examen físico completo: una exploración de las mamas, del abdomen y del cuello del útero. Si el último reconocimiento ginecológico fue hace más de un año, es muy probable que también te hagan una citología.
En esta primera consulta también se acostumbra a pedir un análisis de sangre y orina. El análisis de sangre permite conocer: el grupo sanguíneo la existencia de anemia la inmunidad a determinadas enfermedades infecciosas que puedan afectar al feto como la rubéola o la toxoplasmosis la presencia de virus de la hepatitis B o del SIDA.
Todas las embarazadas deberían consentir en la realización de un análisis para determinar el VIH. Si los resultados son positivos, se puede prevenir la transmisión vertical (de madre a hijo) con un tratamiento adecuado El análisis de orina permite analizar: los niveles de glucosa (azúcar) la presencia de albúmina u otro tipo de residuos que indiquen la presencia de alguna infección de las vías urinarias En esta primera consulta debes plantear al médico todas tus dudas. Has de tener en cuenta que con este equipo compartirás nueve meses muy importantes en tu vida.
Durante el último mes es habitual que haya una consulta cada semana. Además de la exploración física, te harán una prueba, la monitorización fetal o cardiotocográfica, que registra la frecuencia cardiaca del feto y las contracciones uterinas.
Monitorización
La monitorización dura unos 30 minutos. Permanecerás tumbada con una especie de cinturón alrededor del vientre que sujeta dos transductores, uno para recoger los latidos cardiacos del niño y otra para controlar las contracciones.
Amnioscopia
En la semana 39-40 te realizarán una amnioscopia. Se trata de un examen totalmente inofensivo que sirve para determinar la calidad del líquido amniótico. Este dato es muy importante porque en las últimas semanas puede disminuir o contaminarse, lo que inevitablemente afectaría al bebé.
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