Un embarazo dura entre 37 y 40 semanas como promedio. Por tanto, consideramos que un niño es prematuro si nace antes de las 37 semanas de gestación.
Para enfrentarse a las demandas metabólicas que exigen el crecimiento y la adaptación al medio extrauterino en un momento que no es el adecuado, sus órganos y sistemas funcionan al límite de sus posibilidades. Ganar semanas dentro del útero es el primer objetivo. Cuando más tarde en nacer, más posibilidades tendrá de sobrevivir sin secuelas.