Ayúdale a encontrar el camino, pero no se lo des todo hecho. Enséñale a ver las cosas desde un punto de vista diferente al suyo. Podéis jugar al cambio de rol; él será el padre y vosotros los hijos. Ten en cuenta que el desarrollo intelectual de tu hijo no debe ceñirse sólo a los conceptos, sino también a los sentimientos, las emociones, el gusto...
Fomentar en él actitudes como la empatía, la autoestima y el esfuerzo le ayudarán el día de mañana a enfrentarse a los retos intelectuales con sentido crítico, mentalidad abierta y confianza en sus propias posibilidades. Procura enfrentarle a situaciones nuevas que le hagan ampliar su experiencia de la realidad. Excursiones a sitios desconocidos, juegos nuevos, teatro, títeres... Cuantas más experiencias tenga mejor adaptará sus preconceptos a la realidad. Así le estarás ayudando a desarrollarse.
También a esta edad se hará más consciente de la distancia entre lo imaginario y lo real. Debes fomentar su imaginación con actividades lúdicas que capten su interés. Una buena forma de hacerlo es la creación de cuentos. Proponle un tema y desarrollad la historia de forma alternativa. Cada uno seguirá el cuento en el punto en el que el otro lo dejó hasta que decidáis ponerle un final.
Redacción Mujer
17/8/2009