Los niños pequeños necesitan un animal que puedan acariciar y tocar. Para un niño de corta edad el contacto táctil es muy importante, de ahí su preferencia por los peluches. Por eso, el animal debe ser de pelo suave y lo suficientemente manso como para aguantar los cariños del pequeño También debe ser un compañero de juegos con un tamaño adecuado a la edad del niño. Los bebés de un año o año y medio pueden tener arranques bruscos de agresividad hacia el animal. Pueden apretarles, colgarse de ellos o abrazarles con demasiado ímpetu. Por tanto, es imprescindible que el animal sea tranquilo y que, en la medida de lo posible, no responda con brusquedad.
¿Transmiten enfermedades los animales?
Un animal sano no transmite ninguna enfermedad. Es necesario vacunarles, desparasitarles y mantenerlos limpios. La higiene debe extenderse también a todas sus cosas: los cacharros para alimentarle, el lugar donde duerme... Para prevenir, debemos lavarnos las manos después de jugar con él y utilizar guantes cuando se manipulen sus objetos. Desde el principio hay que transmitir al niño esta costumbre.
Los perros y los niños
Son muy buenos compañeros para los niños. Fomentan en ellos la responsabilidad y la sociabilidad pero hay que escoger un animal que por su raza sea pacífico y no demasiado grande. Es necesario sacarle a la calle al menos dos veces al día y llevarle a las revisiones anuales del veterinario para vacunarle y desparasitarle. El único peligro es que el animal tire al niño en sus carreras, pero la mayoría de las veces se convertirán en sus más fieles cuidadores.
Los gatos y los niños
Son muy apropiados para niños cariñosos y tranquilos, pues son animales a los que les gusta más recibir caricias que dar afecto. Deben ser animales tranquilos y que toleren bien la convivencia. El problema es que su piel provoca muchas alergias y, pueden ser un potencial peligro para las embarazadas ya que transmiten el virus de la toxoplasmosis. Además, suele ser imprescindible castrarles pues los machos, en celo, marcan su territorio con la orina y las hembras, tiene celos muy seguidos y se vuelven muy ariscas.
Los pájaros y los niños
Para niños tan pequeños no son muy recomendables, pues no los pueden agarrar ni tocar y aún no disfrutan escuchándolos u observando sus movimientos. Los cuidados que necesitan son mínimos (mantenerlos limpios y con el alimento suficiente en la jaula) pero los loros y los periquitos pueden picar si alguien les acerca la mano.
Los animales no son juguetes
Es imprescindible que el niño entienda desde el primer momento que una mascota no es un juguete. Con palabras que él entienda, debemos explicarle que se trata de un ser vivo que puede reaccionar bruscamente si le trata mal o, por ejemplo, si le quita la comida o le molesta mientras come.
El cuidado de la mascota recaerá sobre los adultos, aunque sea el niño quien más disfrute con él. Hasta los seis o siete años no serán capaces de cuidarle y, por supuesto, no hay que confiar en que lo hagan. Jamás debemos dejar a un niño solo con un gato o un perro, por muy pacíficos que sean. Las reacciones pueden ser imprevisibles y, un susto en un niño pequeño, puede ser la causa de una fobia más adelante.
Redacción Mujer
3/12/2009