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Niños de 1 a 3 años
¿Cuál es el mejor momento para quitarle el chupete?
Uno de los temas que más preocupan a los padres es la retirada del chupete. La mayoría de los expertos recomiendan prescindir de él cuando el niño cumple los dos años. Conoce cuáles son las causas y aprende cómo quitárselo sin que suponga un problema.
Según los científicos, la causas de quitar el chupete son las siguientes: Desde un punto de vista físico, puede provocar el desplazamiento del maxilar superior hacia delante, originando lo que llamamos mordida abierta, es decir, al cerrar la boca los dientes superiores e inferiores no coinciden.
Desde un punto de vista psicológico, le ayudará a superar una etapa de su desarrollo. Pero la realidad es que hacer que un niño de dos años prescinda del chupete suele requerir tiempo y grandes dosis de paciencia por parte de los padres.
Para la mayoría de los expertos el límite para dejar el amado tete está en los cinco años. A partir del segundo cumpleaños podemos intentarlo, pero siendo conscientes de que tal vez no lo logremos rápidamente. Cada niño tiene una evolución diferente y sólo él sabrá cuando está preparado para dar un paso más en su desarrollo.
Chupete, ¿sí o no?
El reflejo de succión es innato en los bebés además de vital. Gracias a su necesidad de succionar puede alimentarse durante sus primeros días y también le tranquiliza y le da seguridad. Por eso, muchos pediatras no se oponen al uso del chupete. Ahora bien, las últimas recomendaciones a favor de la lactancia natural abogan por no ofrecérselo hasta que no hayan aprendido a mamar correctamente.
Por un lado pueden confundirlo con el pezón y, por otro, le obliga a succionar cuando no está alimentándose, por lo que puede que se reduzca la succión durante el amamantamiento. El chupete les tranquiliza, les consuela en los malos momentos y a muchos niños les resulta imprescindible para dormir. Además, la necesidad de succionar es tan fuerte que pueden utilizar el dedo gordo como sustituto. El problema es que el dedo, al ser más duro que una tetina, ejerce una presión mayor sobre el paladar y, además, es bastante menos higiénico.
Lo detractores del chupete destacan la posibilidad de que deforme los dientes, produzca trastornos bucales o se convierta en un transmisor de infecciones, especialmente si el bebé tiene hermanos mayores que se empeñan en que tenga el tete aunque estén con un fuerte resfriado. En lo que sí están de acuerdo tanto unos como otros es en no mantener la dependencia del chupete más allá de los dos años.
Cómo conseguir que deje el chupete
Antes de los dos años no es conveniente obligarle a abandonarlo a no ser que lo haga él espontáneamente. Cuando decidas convencerle para que lo deje, debes tener en cuenta que no hay que volver a atrás: si se lo dejas otra vez, lo vivirá como un triunfo suyo. Reduce los ratos que pasa con el chupete de manera que, al cabo de unos días, sólo lo utilice para dormir. Si se duerme con él, quítaselo suavemente para que pierda la costumbre de tenerlo todo el rato en la boca. Puedes llegar a un trato con él: dejad el chupete a algún peluche o en algún sitio determinado y dile que se lo darás sólo cuando lo pida porque lo necesita.
Si consigue prescindir algún ratito, celebra su éxito con extras de mimos y no te olvides de recordarle lo mayor que es. No le dejes el chupete a la vista. Ocúltaselo y dáselo sólo para dormir o cuando este verdaderamente desconsolado. De cualquier forma, es casi seguro que el niño, al ir creciendo, deje el chupete por sí mismo. Si comienza a ir a la guardería, posiblemente lo haga antes y sabrá que en el cole no tienen que llevar su tete.
¿Y cuándo debe dejar el biberón?
No es frecuente que un niño pequeño abandone el biberón por sí mismo, por eso, a partir de los dos años, hay que procurar que abandone poco a poco ese hábito.
El biberón puede ser la causa de problemas dentales ya que, al succionar, el líquido se acumula detrás de los dientes delanteros y, como la leche o el zumo tienen muchos azúcares, pueden causar caries dental.
Algunos trucos podrán ayudar al niño a dejar el biberón sin problemas:
- Comienza a prescindir de utilizarlo para darle agua o zumos y resérvalo sólo para la leche y los cereales del desayuno y la cena.
- Es bueno fijar una fecha para empezar la cuenta atrás. Díselo y procurar cumplir el trato.
- Procura que el abandono del biberón no coincida con algún otro acontecimiento importante como el nacimiento de un hermanito, el inicio de la guardería o un cambio de casa.
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