Después de haber bañado al bebé, tenemos que vestirle pero...¡cuidado! Debemos evitar los extremos. Atención a las corrientes de aire y también al exceso de calor.
Una vez el bebé limpio, seco y con el pañal puesto toca vestirlo. La ropa del bebé debe estar poco ajustada para que pueda moverse con libertad.
La regulación térmica del bebé no le permite adaptarse a las diferencias bruscas de temperatura por lo que evitaremos los cambios repentinos y las corrientes de aire. Tampoco es bueno tenerle excesivamente abrigado o en habitaciones demasiado calurosas.
Lo ideal es mantenerle a una temperatura alrededor de los 20 °C. Los tejidos deben ser naturales y durante los primeros meses conviene evitar lazos y colgantes, así como lanas con pelo pues podrían dificultar su respiración. Cuando tumbes al bebé en la cuna debes hacerlo colocándole siempre boca arriba y sin abrigarlo en exceso.
Redacción Mujer
6/10/2009