Muchos padres piensan que la mejor comida para el bebé es la que se prepara en casa. Sin embargo, ciertas circunstancias pueden obligarnos a optar en determinadas ocasiones por los tarritos infantiles. Ahora bien ¿son tan saludables?
Tanto la formulación como los ingredientes de los tarritos se eligen pensando en la salud de los bebés. Los comités de nutrición han elaborado unas normas para la composición de los alimentos preparados industrialmente y destinados a la alimentación del niño, estableciendo recomendaciones referentes a la densidad energética, contenido de proteínas, sodio y nitratos, así como sobre aditivos, contaminantes y seguridad bacteriológica, lo que los convierte en productos con total garantía.
Los estándares de seguridad y calidad son muy rigurosos y alcanzan desde la selección de las materias primas hasta un perfecto control de los procesos de fabricación.
Además, en la elaboración de los tarritos se analizan todos los ingredientes antes de utilizarlos para que no contengan sustancias perjudiciales y no se utilizan conservantes ni colorantes. En muchas ocasiones los niveles máximos permitidos de pesticidas y residuos para los fabricantes de alimentación infantil son más rigurosos que los que se exigen a los productos frescos.
Todo esto hace que los tarritos sean de total confianza y, dada la variedad y formatos disponibles, resultan una buena ayuda para que la dieta de tu bebé sea lo más variada posible y particularmente en circunstancias en las que la preparación domiciliaria resulte problemática (viajes, ausencia de los padres, etc).
Tipos de tarritos infantiles
A partir del 4º mes
Tarritos de Frutas. Normalmente son mezcla de varias frutas para que el bebé se vaya acostumbrando a nuevos sabores.
Tarritos de verduras. Son los primeros alimentos salados que le puedes dar a tu bebé.
A partir del 6º mes
Tarritos menús de carne. Se trata de menús completos porque contienen verduras y carne. Las variedades que podemos encontrar se corresponden con la dieta de carnes que más consumimos en la cocina mediterránea: ternera y pollo.
A partir del 8º mes
Tarritos menús de pescado. Contienen verduras y pescado. Se suelen incluir pescados blancos ya que son los que mejor se adaptan al delicado organismo de los bebés.
A partir del 12º mes
Tarritos con trocitos. Se trata de menús completos en los que algunos de sus ingredientes no se han triturado, normalmente cubitos de patata y zanahoria. La idea es que el bebé, al encontrase con estos trocitos, comience a ejercitar la masticación.
Menús junior
Se trata de menús completos en los que sus ingredientes no se han triturado. Son platos para niños que ya comen comida de adultos, con la textura adaptada. Suelen ser más grandes, aproximadamente 300 gramos. Suelen ser menús completos de verduras, legumbres y carne.
Algunas cosas que debes tener en cuenta con los tarritos
- Prueba siempre el tarrito antes de dárselo a tu hijo para comprobar su temperatura
- No añadas azúcar, sal ni otras especias.
- Los tarritos se pueden calentar en el microondas. Sólo hay que tener cuidado en mezclar bien el contenido antes de probar la temperatura. El microondas en ocasiones calienta más unas partes del tarrito que otras y, pese a probarlo y pensar que la temperatura es correcta, podemos, en la siguiente cucharada, estar dando la comida excesivamente caliente.
- Una vez abiertos, los tarritos de carne y verduras aguantan 2 días en frigorífico. Los de frutas pueden aguantar 3 días.
- Asegúrate, antes de abrir un tarrito, que el botón de seguridad de la tapa, no está levantado. Es la garantía de que el tarrito no ha perdido el vacío y, por tanto, está en perfectas condiciones.
- Procura cambiar de variedades para que el paladar de tu bebé se acostumbre a los distintos sabores desde pequeño.
- Mira siempre la etiqueta y comprueba que la edad para la que se recomienda es la apropiada para tu hijo.
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