Los problemas visuales en los bebés mayores de 5 meses

15/10/2007 Aproximadamente a partir del cuarto mes, el bebé comienza a manipular objetos. Los toca, mira y remira, se los lleva a la boca y los explora con sus manitas. Y además, comienza a ensayar sus primeros desplazamientos: gira la cabeza, medio cuerpo e, incluso, aprende a darse la vuelta. Tanta actividad exige una nueva coordinación entre los ojos que comienzan a realizar movimientos simétricos y simultáneos.

Su agudeza visual se parece cada vez más a la de un adulto. El proceso de evolución visual se acelera a partir del sexto mes. El niño ya quiere estar sentado, se amplía su campo de acción y se perfecciona su capacidad de ver objetos lejanos. Además, comienza a gatear, acontecimiento muy importante desde un punto de vista psicomotor, pero también muy beneficioso para que se desarrolle completa y adecuadamente la visión. Cuando el bebé cumple su primer año, sus facultades visuales se han desarrollado prácticamente por completo y está preparado para caminar y ver el mundo desde otra perspectiva.

El 80% del aprendizaje que realizan los niños necesita el empleo de la vista. Por eso es muy importante mirar por sus ojos. Si detectas algún problema (pupilas de diferente tamaño), si le lloran mucho los ojos o si notas que las luces brillantes le producen alguna incomodidad o responde de forma extraña a algunos impulsos visuales, debes consultar con tu pediatra.

El pediatra en cada revisión pediátrica, explorará la visión del bebé a fin de diagnosticar precozmente los problemas visuales. La mayoría de los defectos se solucionan si se descubren pronto mediante los métodos de exploración.

A partir de los 6 meses es muy importante detectar precozmente los dos problemas visuales que se producen con mayor frecuencia que son el estrabismo y la ambliopía (ojo vago). Si tenemos en cuenta que la primera causa de ambliopía es el estrabismo, vamos a referirnos al estrabismo, porque si se diagnostica correctamente, evitaremos la aparición de la ambliopía.

Estrabismo

Es la incapacidad de alinear ambos ojos correctamente por lo que sólo se recibe la información a través de un ojo mientras que el otro permanece inactivo

Muchos padres observan que su bebé tuerce uno de sus ojos. La primera pregunta que se plantean es si se tratará de un caso de estrabismo. Es muy frecuente que el bebé presente una desviación intermitente de uno o ambos ojos hasta la edad de 5-6 meses. En muchos casos son falsos estrabismos condicionados por hipertelorismo (el espacio que hay entre los dos ojos es muy grande) o por una configuración especial del párpado (epicantus).

El pediatra mediante una adecuada exploración ocular puede buscar un estrabismo después de los seis meses de edad porque hasta ese momento puede ser normal que los bebés bizqueen. Una forma de explorar el estrabismo a partir de esta edad es con el reflejo corneal: el niño mira hacia la luz emitida por una linterna a unos 30 cm del rostro. Si el reflejo luminoso está bien centrado en ambos ojos, los globos oculares se encuentran alineados correctamente. Si no es así, existe una desviación del ojo afecto.

En la actualidad, además de técnicas quirúrgicas, existen muchos otros tratamientos que ayudan a corregir el estrabismo desde pequeños para evitar la aparición del ojo vago (ambliopía).

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