Cuida bien de tu hij@ enferm@

Cuida bien de tu hij@ enferm@

28/11/2011 Los niños pequeños están enfermos muchas veces al año. Según las estadísticas, durante los seis primeros años de su vida pueden llegar a conocer cerca de 300 virus diferentes. Por esto, has de tener más cuidado del habitual y saber cúando y cómo hay que tratarles.

Muchas veces contraerán infecciones, leves la mayoría de las veces, que le ayudarán a crear su sistema inmunológico, el soporte defensivo de su organismo. Durante el embarazo y la lactancia el bebé acumula y recibe las defensas de la madre, pero al cabo de 6 – 8 meses pierden esta protección natural, por lo que su organismo debe fabricar su propio sistema defensivo.

Mientras que esto ocurre, están expuestos a una gran cantidad de agentes infecciosos contra los que deben luchar con un armamento aún deficitario. Por eso, se ponen malitos muchas veces. Algunos niños están acatarrados prácticamente todo el año. Sin embargo, esto no significa que tengan un mal estado de salud. Cada catarro o infección leve le ayudará a preparar las defensas para combatir más adelante. La lactancia y la vacunación son las dos medidas más importantes para luchar contra las infecciones. Aún así, es inevitable que los niños enfermen alguna vez que otra.

Cómo se siente un niño enfermo

Cuida bien de tu hij@ enferm@

Cuando un niño pequeño está enfermo se encuentra realmente mal. El descenso de su actividad es tan marcado que puede alarmar a los padres excesivamente. La mejor manera de tratar a un niño enfermo es con mucho cariño. La inseguridad que le produce su estado puede contrarrestarle con dosis extras de cariño. Eso sí, sin pasarse para no provocar un exceso de mimos.

Cuándo debemos ir al médico

Hasta los tres años, un niño no es capaz de expresar de forma objetiva que se encuentra mal y difícilmente podrá indicar el lugar exacto donde le duele. Aunque resulta evidente cuando se encuentra mal un niño, los padres debemos estar atentos ante cualquier síntoma que nos haga sospechar una enfermedad. En esos casos, es conveniente llevarle siempre al pediatra.

La primera regla es la tranquilidad. Los niños, aunque sean bebés muy pequeños, sienten cualquier estado emocional anómalo. Por eso, no debes transmitir tus preocupaciones. Siempre que no existan signos de alarma puedes solucionar los pequeños imprevistas con una cita con tu pediatra o, mejor aún, con una llamada telefónica si dispone de ese servicio. Numerosos estudios han demostrado que la mayoría de las visitas a los servicios de urgencias no son tales, es decir, podrían haberse evitado.

Es importante aprender a valorar cuando podemos esperar la cita con su pediatra habitual y cuando no tenemos más remedio que acudir a un hospital. Como norma general, las enfermedades en los bebés menores de seis meses requieren una actuación más rápida. Una fiebre elevada en un niño de dos meses sí es una "emergencia", pero normalmente no lo es en un niño de seis años.

 Los expertos recomiendan, en general, estar alerta con las enfermedades que aparecen antes de los seis meses y llevarlo a un servicio de urgencias en las siguientes situaciones: Si tiene menos de tres meses y la fiebre es alta; está adormilado, decaído o demasiado irritable; si se queja de dolor de cabeza y vomita; y, por último, si ha tenido una convulsión.

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