Por otro lado, las comidas no tienen un horario fijo y aparecen formas híbridas como la merienda-cena, o bocadillos delante de la televisión, con lo que desaparece el concepto cultural de la comida como encuentro familiar o social.
Además el consumo frecuente de ''snaks'' y platos de comida rápida es un aspecto característico de la alimentación de los adolescentes. Estos productos, en general, se caracterizan por tener alto contenido en grasa, azúcar, sal, etc, lo que les dota de una alto valor calórico y muy bajo contenido en nutrientes.
Las patatas fritas, fritos, galletas saladas o demás snaks son platos preferidos por los adolescentes que por sí solos suelen proporcionar casi un tercio de sus necesidades de sus necesidades calóricas diarias.
Son productos difíciles de erradicar del consumo diario de los jóvenes, pero podrían sustituirse por otro tipo de "snacks" con mucho más valor nutritivo como frutas, lácteos, etc. Es sólo cuestión de hábitos en los que los padres podemos influir decisivamente.
Los peligros del 'fast food'
Los adolescentes son también especialmente aficionados a la denominada comida rápida. Se estima que entre un 30% y un 40% de todas las comidas se realizan fuera del hogar y los "fast-food" representan el 20% de este mercado, quizás no tanto por la falta de tiempo sino porque representan una cultura que la juventud asume con facilidad. Los centros de comida rápida se han convertido en referentes donde los jóvenes pasan las tarde de muchos fines de semana.
Los adolescentes se identifican plenamente con el ambiente del "fast food": informal, poco convencional, alejado del esquema tradicional de la cocina familiar del que tanto huyen, y con precios accesibles para los jóvenes. Otra ventaja es la flexibilidad del horario. El plato base, la hamburguesa con patatas fritas, acompañada de diferentes bebidas (especialmente azucaradas), tiene gran aceptación entre este grupo de edad.
En general se consideran alimentos con un alto contenido energético, en grasa, azúcar, y sal y bajo contenido en fibra y otros nutrientes, pesar de que se ha llevado a cabo otros estudios que demuestran que en muchos casos pueden tener un nivel aceptable de nutrientes. Sin embrago, la poca variedad de su menús es motivo suficiente para intentar que los jóvenes amplíen sus expectativas culinarias.
La influencia de la publicidad
El sector de la alimentación es el que más gasta en publicidad en televisión, y diversos estudios han demostrado que los niños y adolescentes consumen en mayor medida los productos que ven anunciados en la televisión. El problema es que muchos de estos productos no son los más adecuados desde un punto de vista nutricional.
Por otro lado, también se ha observado que, a medida que aumentaba el número de horas que los adolescentes pasaban delante de la TV, aumentaba la tendencia a consumir alimentos con alta densidad calórica.
Como contrapartida, es cierto que también la publicidad favorece la difusión y el conocimiento de nuevos y muy buenos alimentos. Así ha ocurrido con el yogur, los cereales para el desayuno o determinadas verduras.
La publicidad identifica al alimento con aquel símbolo que el niño y adolescente más valora (bollos, cromos). La publicidad de los alimentos esta ofreciendo al consumidor mucho más que un producto alimenticio.
Es importante que desde la infancia se facilite la información necesaria para que los adolescentes se conviertan en consumidores bien preparados y críticos que puedan tomar decisiones correctas.
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vaya mierda de paginap