En general, debe dominar la naturalidad y el "instinto de los padres". Es decir, tal vez no sea conveniente sentar a un chico de 16 años en el sillón y obligarle a escuchar una charla sobre sexo.
A lo mejor, la conversación surge de manera espontánea o, con hechos en lugar de con palabras. Por ejemplo, si sospechamos que nuestro hijo sale con alguna chica quizá una buena manera de iniciar la conversación es facilitándole una caja de preservativos.
Redacción Mujer
28/8/2009