Según un comunicado difundido hoy por la Universidad CEU San Pablo, que recoge declaraciones de Cima sobre los juguetes y sus funciones, la diferenciación por sexo es un estereotipo exclusivo de los adultos que no debe influir en la elección de los niños, que "pueden y deben jugar con lo que les dé la gana", siempre que sea adecuado a su edad.
Cima subraya que el juguete es un elemento "imprescindible" en la vida del niño, pero advierte de que puede resultar incluso "perjudicial" para el correcto desarrollo de los más pequeños si está mal elegido, por lo que, a su juicio, no debe ser ni muy complejo, ni muy elaborado, ni destinado sólo a una única función, a fin de no limitar la imaginación ni la creatividad del menor.
Sobre las vídeo consolas, considera que la generalización de su uso ha mejorado la psicomotricidad fina de los niños, que son ahora "tecnológicamente más capaces" que los de hace 20 años, pero menos creativos.
El psicólogo alerta también sobre el riesgo de los videojuegos de violencia destinados a los adultos que, en ocasiones, son empleados por los niños, en quienes pueden influir "negativamente", porque no distinguen bien entre "realidad y ficción".
Por tramos de edad, el experto aconseja que, hasta los 3 años, los juguetes contribuyan al desarrollo del lenguaje del niño y que aumenten tanto su psicomotricidad como su atención, concentración y memoria".
De 3 a 6 años, dice, el juguete tiene que tender al desarrollo emocional y las consecuencias del juego deben permitir al niño aprender algo y ayudarle a comenzar a distinguir lo que es real de lo que no lo es.
La etapa comprendida entre los 6 y los 11 años necesita ya juegos "más complejos, que impliquen conductas elaboradas que desarrollen hábitos positivos.EFE
Redacción Mujer
23/12/2009