Antes estas deformidades posturales, que pueden tener un grado de gravedad de leve a moderado, eran del orden de 1 por cada 300 recién nacidos; mientras que las producidas por nacimiento, que no han variado en los últimos años, se sitúan en uno por cada 1.500 recién nacidos.
En el caso de las deformidades provocadas por una mala postura al dormir, el doctor explicó que se pueden corregir mediante una reposición durante el día, de modo que "esta deformidad leve no se convierta en un problema tan importante como para necesitar una órtesis de cráneo".
Por este motivo, señaló que su corrección pasa por "hacer más hincapié en que hay una serie de cambios posturales que los pediatras deben aconsejar a los padres". Además, de por un diagnóstico precoz, así como por no confundir los deformidades de nacimiento con las provocadas por dormir boca arriba.
Así, indicó que lo aconsejable es que el bebé duerma por la noche boca arriba y por el día boca abajo, "con esto se consigue que no haya presión durante todo el tiempo sobre la parte posterior del cráneo que es la que se deforma, además, en caso de que ya haya una deformidad leve, se consigue que se vaya corrigiendo por si sola la deformidad". "Si los pediatras suministraran buena información a los padres sobre lo qué deben hacer, a pocos niños se les deformaría la cabeza lo suficiente como para tener que usar casco", afirmó. EP
Redacción Mujer
19/11/2009