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Anorexia y bulimia: cómo detectar estos trastornos alimentarios

Anorexia y bulimia: cómo detectar estos trastornos alimentarios

Son dos de las mayores epidemias de nuestro tiempo: la anorexia y la bulimia, y para los expertos, en realidad son las dos caras de una misma moneda. La actuación de la familia, y de las personas que rodean al adolescente es esencial para evitar este tipo de trastorno.

Los trastornos de la alimentación son esencialmente dos:
- la anorexia: pérdida de peso llamativa a causa de una dieta estricta hecha a propósito que muchas veces va acompañada de la realización de un ejercicio excesivo.
- la bulimia se caracteriza por episodios repetidos en los que el adolescente come de manera incontrolada grandes cantidades de comida. A veces puede estar comiendo durante muchas horas, y termina provocando el vómito.
En los dos casos existe un trasfondo común: una preocupación excesiva por el peso y el aspecto físico y en muchas ocasiones aparecen conjuntamente.

Estos dos trastornos tienen como protagonistas a los adolescentes, pero los datos apuntan que cada vez el inicio d e los síntomas es más temprano incluso e niñas de 12 años. La participación de la familia es imprescindible para la recuperación del enfermo y, por ello, es esencial que estén preparados para afrontar este reto.

¿Quién tiene más riesgo?

Los trastornos de la alimentación son mucho más frecuentes en chicos que en chicas: la proporción es de 10 chicas frente a 1 chico y se da en cualquier clase social, no sólo como ocurría hace años en niñas de clase media o media-alta.
¿Por qué se da este fenómeno en la adolescencia? Hay dos factores principales:
- la pubertad implica un cambio de peso debido al aumento de la masa muscular.
- especialmente las chicas, dejan de hacer ejercicio físico a partir de cierta edad, lo que provoca que ganen peso.

También hay rasgos de personalidad que favorecen la aparición de estos trastornos.

- En el caso de la anorexia, el perfeccionismo y la introversión. Son adolescentes que toman muy en cuante la opinión de los demás, suelen ser muy estudiosos y muy exigentes consigo mismo.

- En el caso de la bulimia se relaciona más con la inestabilidad emocional. Suelen ser adolescentes impulsivos, con falta de confianza para enfrentarse a los problemas y para discutirlos con sus padres.

Signos de alerta

La mayoría de los cambios de personalidad son propios y comunes a los adolescentes, pero cuando existe un trastorno de la alimentación, es frecuente que se sucedan los cambios de ánimo y de actitud.

Para la anorexia:

- Comienzan a comer menos de lo habitual. Se sirven raciones más pequeñas
- Eliminan de su dieta los alimentos más calóricos
- Aumentan exageradamente el ejercicio físico
- Tienen un miedo obsesivo a engordar
- Tienen un interés desmesurado por todo lo que esté relacionado con la alimentación y la comida
- Les gusta preparar la comida para el resto de la familia. Así, tienen un buen excusa: he comido mientras lo preparaba.

Para la bulimia:

- Sin motivo aparente, ingieren grandes cantidades comida
- Tienen fuertes fluctuaciones en el peso
- Para quemar las calorías, hacen muchísimo ejercicio.
- No les gusta comer fuera de casa

Cómo afrontar el problema

La familia resulta indispensable en el tratamiento de los trastornos de la alimentación. Hay que tener en cuenta que el promedio es de cuatro o cinco años; durante este tiempo hay que armarse de optimismo y seguir algunas pequeñas normas:

- La familia debe admitir que se trata de una enfermedad y también aprender a escuchar al adolescente.
- Hay que normalizar la vida familiar. No se debe caer en la exageraciones (estar las 24 horas con el enfermo o vigilarle constantemente) pero tampoco hay que olvidar que hay que ayudar al paciente a responsabilizarse de su tratamiento.
- Los hermanos y hermanas también acusan este problema e, incluso, un pequeño porcentaje enferma o sufre cambios bruscos en su conducta como resultado de la situación. No es positivo que los padres se vuelquen con el enfermo descuidando a los demás miembros de la familia.
- Hay que erradicar el sentimiento de culpa tanto de la afectada como de los propios padres.
- Hay que evitar transmitir al enfermo la sensación de que está rompiendo la armonía familiar, dado que el optimismo es muy importante para la curación.

Los índices de recuperación son muy elevados siempre que la familia se ponga en manos de un buen equipo profesional, integrado por médicos y psiquiatras.

El culto a la delgadez

Gran parte de los trastornos de la alimentación tiene su origen en un ideal femenino que, en la realidad, es totalmente minoritario: sólo un 1 por ciento de la población femenina es top model.

Por otro lado, los medios de comunicación y la publicidad “bombardean” a las chicas con la necesidad de estar delgadas. Los mensajes llegan a las como auténticos mandamientos: si no eres delgada, no triunfarás en la vida. Hay que tener claro que la extrema delgadez es una moda, y además, posiblemente pasajera.

Cómo prevenir

- Controlar y mantener un orden con comidas. Si es posible, éstas deben ser en familia y sentados a la mesa (no frente al televisor).
- Comenzar el día con un buen desayuno.
- No dejar que las niñas sigan una dieta sin supervisión médica.
- Procura que coman de todo en las cantidades recomendadas para mantener una dieta equilibrada.
- Discutir y hablar sobre los arquetipos físicos que propone la publicidad.

ver más artículos de Enero de 2010

Dirección original de este contenido: 

http://mujerorange.com/familia/adolescentes/anorexia-y-bulimia-como-detectar-estos-trastornos-alimentarios.html

Redación Mujer 21/01/2010

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