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Los amigos de nuestros hijos

Los amigos de nuestros hijos

Son imprescindibles durante la adolescencia, hasta tal punto que a los padres nos parece que sustituyen a la familia. A esto se suma que pasan mucho más tiempo fuera de casa con los amigos, y la pandilla se convierte en el lugar de encuentro donde compartir opiniones y recibir influencias... no siempre buenas.

Según un estudio realizado por el Instituto de la Juventud, el 98 por ciento de los jóvenes declaran que la amistad es algo muy importante en su vida. Con los amigos, precisamente, es con quienes hablan de los asuntos que no comentan con los padres: de sexualidad, de alcohol, de drogas...

Una de las características de la adolescencia es al búsqueda de la independencia. Desde el punto de vista emocional eso significa un progresivo alejamiento de los padres y de la familia, su punto de apoyo hasta el momento. Ahora necesitan otro, y será el grupo, su pandilla de amigos.

Es frecuente que esta importancia que cobra el grupo acarree diversos problemas en casa. Los padres preguntan sobre lo que hacen sus hijos fuera de casa, se interesan sobre sus amistades y los adolescentes se sienten atacados en su intimidad.

Pero el papel preponderante que ocupan los amigos no tiene por que ir en contra de la relación que mantienen con su familia, simplemente cambia.

¿Padres amigos?

No es fácil ser amigos en el sentido más estricto de la palabra desde el punto de vista de los adolescentes. Un amigo pertenece a la misma generación y comparte aficiones y gustos. No es fácil que coincidan los de un chaval de 15 años con los de su padre, 30 años mayor.

Sin embargo, el adolescente admira a los adultos que son coherentes en su comportamiento. Si los padres mantienen cierto prestigio ante sus hijos adolescentes, será mucho más fácil acercarse a él. Pero también es necesario conocer su mundo y respetar su manera de ser.

Una de las mejores maneras de “ser amigo” de los hijos es mantener una relación basada en la confianza. Si los padres no confían ellos, difícilmente los adolescentes los harán ellos en sí mismos.

Y como no se trata de ir con ellos a conciertos de heavy-rock o de hacerse un tatuaje en la espalda, la mejor manera de acercarse es respetando sus silencios. De nada sirve forzarle a hablar. Debe saber que cuenta con el apoyo de los padres, pero no debe sentirse agobiado.

Necesitan integrarse

Los amigos son para el adolescente su verdadera familia. Ellos no critican su forma de vestir, ni se asustan de los tatuajes. Se arreglan de forma parecida, les gusta la misma música y se expresan con el mismo lenguaje: tienen la conciencia de pertenecer al mismo grupo.

Durante la adolescencia surge la necesidad de aprobación y de reconocimiento, es decir, que el grupo aprecie sus valores personales. Y también es vital la necesidad de participación, de sentirse integrado en un grupo de iguales a medida que se independizan de la familia.

Por eso es lógico que a partir de los 13 a 14 años quieran pasar más tiempo con sus amigos que con sus padres. A ellos les pedirán opinión y consejo y preferirán estar de acuerdo con ellos a “contentar” a los padres.

Y es que un adolescente ya no necesita un control tan estricto. La relación con los padres cambia en primer lugar “cuantitativamente” (ya no está tantas horas en casa), por eso es importante que el tiempo que pasan juntos padres e hijos sea de calidad y no en silencio delante del televisor. Pero también se produce un cambio “cualitativo”: hablan de sus problemas con los amigos, pero siguen necesitando a sus padres, especialmente a la hora de formar sus valores. La familia siempre será una referencia a pesar de que con los amigos viven una relación más de iguales. En sus padres siempre buscarán consejos. ver más artículos de Enero de 2010

Dirección original de este contenido: 

http://mujerorange.com/familia/adolescentes/los-amigos-nuestros-hijos.html

Redación Mujer 05/01/2010

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